¿Por qué Rafa Nadal no necesita psicólogo?

marzo 11, 2015

En unas declaraciones recientes, recogidas en Planeta Tenis, Rafa Nadal comentaba que “no se deberían utilizar psicólogos para el tenis, sino para otros temas más importantes en la vida misma“. Como psicólogo del deporte, confirmo que, efectivamente, a Rafa Nadal no le hace falta trabajar con psicólogo. Y en este artículo, pretendo explicar el porqué.

1. Combinación de personalidad + trabajo orientado por el entrenador = perfil óptimo

El entrenador y tío de Rafa, Toni Nadal, ha trabajado desde siempre en busca de orientar psicológicamente la actitud y la motivación de Rafa para conseguir un perfil motivacional óptimo para el tenis (y para casi todo lo relacionado con el rendimiento). Este perfil, lo podríamos resumir de esta forma:

  • Perspectiva de meta (forma de motivarse) orientada 100% al proceso, a ser mejor cada día, a cómo jugar, en lugar de los resultados. En este video, podéis escuchar unas declaraciones que lo ejemplifican.
  • Locus de control interno. Aunque está rodeado de un gran equipo de profesionales, Rafa sabe que la responsabilidad de su evolución como deportista es exclusivamente suya. Él se encarga de aprovecharse de todos ellos, o de exprimirles para que le expriman a él.
  • Estilo atribucional interno. Nunca utiliza excusas para una derrota. Siempre valora los resultados buscando conclusiones que le permitan seguir creciendo.
  • Independencia de campo. Aunque las condiciones sean muy desfavorables, Rafa tiende a seguir rindiendo al máximo, sin lamentarse.
  • Autoconfianza y autoeficacia “sanas”. Rafa se siente preparado para poder competir al máximo nivel, gracias a la confianza que tiene en sus propios recursos, y no por estar esperanzado por conseguir un resultado concreto.

2. Optimización de los entrenamientos

Relacionado con lo anterior, Rafa se caracteriza por aprovechar al 100% los entrenamientos. Él mismo dice que quizás no es el que más entrena en el circuito, pero sí el que más concentrado lo hace. Y esto lo puedo corroborar personalmente. Algunos de los tenistas con los que he trabajado, eran invitados por él para entrenarse en su club de Manacor. Al volver, me comentaban que Rafa mantenía durante todo el entrenamiento una gran concentración y la máxima intensidad, buscando hacerlo lo mejor posible, golpe a golpe (¡incluso cuando los “sparrings” eran juniors!).

3. Hábitos, entorno y estilo de vida

Aunque él reconoce que su dieta no es “modélica”, su estilo de vida es y se enfoca mayoritariamente hacia el alto rendimiento. A lo que los psicólogos llamamos el “entrenamiento invisible”, él le da una importancia máxima (descanso, cuidado personal…). Y la forma de organizar su vida, su familia, su pareja, sus hábitos personales, etc., le permite afrontar sus compromisos con la máxima estabilidad emocional.

4. Estabilidad emocional en competición

Aparte de lo comentado en el punto anterior, a tan alto nivel, la diferencia entre ganar o perder depende de lo que hagas antes y durante el partido, de forma que te permita demostrar el nivel real que tienes, sin que alteraciones, frustraciones, despistes, relajaciones, etc., afecten al rendimiento.

¿Cómo consigue Rafa esto? En general, gracias a sus rutinas antes, durante y después de la competición. De una forma más concreta, podemos destacar esto:

  • Ajuste óptimo de tensión y concentración, gracias a la gestión de los momentos previos al partido, el calentamiento, los momentos de espera, y los preparativos justo antes del partido.
  • Rutinas fijas, trabajadas y útiles, que él sigue a rajatable para la preparación del servicio o del resto, entre puntos y en los descansos.

(Un aparte. Se ha hablado mucho de las “manías” de Rafa Nadal. En este mismo blog podéis consultar un post acerca de esto. Sean manías o rutinas, que no supersticiones, la clave es que le sean útiles. Y para él lo son, porque lo mantienen ocupado en algo útil en lugar de estar preocupado, y porque siempre hay una razón detrás. Por ejemplo, ¿por qué Nadal no para de mover sus piernas en los descansos? Para mantener la tensión justa, con la que él le gusta jugar, y que es elevada.).

  • Control del “péndulo de las emociones”. Rafa escoge los momentos de euforia para cuando lo necesita realmente, y no sólo para animarse, sino para influir en la confianza del rival. O sea, que no se “descontrola” gratuitamente. Y por otro lado, se controla muy bien en los momentos de frustración, después de error no forzado o de perder un punto crucial. Gracias a esto, su tensión se mantiene en unos niveles ajustados, que le permiten estar lo mejor concentrado posible, sólo centrado en cómo jugar, bola a bola. Y gracias a esto, no da señales de debilidad, lo que le convierte en un rival temible para los partidos donde el cansancio suele pasar factura.
  • Concentración “operativa”, centrada sólo en cómo jugar, para lo que a veces recurre a la técnica de las palabras clave, como recordatorios para re-enfocarse entre puntos o durante los descansos, como podéis ver en este artículo del diario Marca.

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Foto: Christopher Johnson (globalite)

Seguro que hay muchos más aspectos que explican por qué Rafa Nadal es tan buen tenista. Pero he escogido éstos porque son los factores donde los psicólogos del deporte podemos ayudar más. Quizás Rafa no lo necesite, porque entre él y su tío y entrenador han construido una “máquina perfecta”, o casi.

Pero si tú eres jugador, y te das cuenta de que estás lejos de conseguir gestionar estos aspectos tal como se describen aquí,  quizás a tí sí te sirva trabajar con un psicólogo para conseguir paracerte a Rafa Nadal en estos aspectos, y así, conseguir la mejor versión de ti mismo.

O si eres entrenador y te das cuenta que estabas descuidando algunos de estos factores, también puede serte de ayuda trabajar con un psicólogo para que te asesore en la forma de orientar psicológicamente a tu jugador.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador...
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¿Abusar en el marcador o aprovechar el partido?

enero 19, 2015

El 16-1-2015 trascendió la noticia que Michael Anderson, entrenador del equipo femenino del Arroyo Valley High School (USA), fue suspendido dos partidos después de ganar un partido por 159 puntos, sin tomar medida alguna para no “abusar” de esa manera.

161 a 2

Fuente de la imagen y noticia en http://kiaenzona.com/mas-basket/basket-femenino/sancionan-a-un-entrenador-dos-partidos-despues-un-161-2-te-parece-correcta-la-medida-23746/

El debate en las redes sociales siguió a la noticia, y se debatió sobre si el castigo fue merecido o no. Mi postura acerca de este punto es que, más que un castigo, entrenadores que permiten estos resultados sin ninguna mediación por parte de ellos, necesitan MÁS FORMACIÓN acerca de los VALORES del deporte, pero especialmente, acerca de MOTIVACIÓN.

¿Ser el mejor o SER MEJOR?

Ganar de 159 refleja que eres claramente mejor que el otro equipo, pero… ¿habrá servido el partido para crecer como equipo? Seguramente no. Tampoco serviría de nada “aflojar”, ya que el equipo tampoco aprovecharía el partido, el resultado sería igualmente abultado, y los rivales podrían considerarlo una actitud arrogante o una falta de respeto.

Por lo tanto… ¿qué puede hacer un entrenador cuando su equipo es tan superior?

La clave está en la motivación: APROVECHAR EL PARTIDO PARA MEJORAR.

Ya que el resultado no está en juego, para el entrenador debería ser fácil aprovechar el partido para trabajar aspectos del juego que permitan crecer aún más como equipo. Pero claro, para tener esta mentalidad, el entrenador debe dar importancia a SER MEJOR cada día, y no limitarse sólo a contemplar cómo su equipo es mejor que el otro.

Medidas concretas para convertir un partido fácil en un reto para tu propio equipo

Siguiendo con el ejemplo del baloncesto, al que se refiere la noticia, algunas medidas que el entrenador puede tomar para APROVECHAR un partido fácil para crecer (aparte, claro, de hacer jugar más a los jugadores menos habituales, o de utilizar sistemas defensivos menos agresivos), son las siguientes:

  • Defender sin el uso de las manos. Así priorizamos el trabajo sobre la colocación y la postura, y evitamos que el ímpetu natural de los jugadores jóvenes les lleve a robar el balón fácilmente.
  • Orientar el juego del rival hacia una zona acotada del campo. Priorizamos defender especialmente una zona y sólo permitimos el juego por otras. Así constatamos nuestra capacidad de orientar el juego, y damos opciones al rival a aprovechar las menos defendidas.
  • Rebotear sólo después que el balón toque suelo. Así priorizamos la colocación, la postura y el bloqueo del rebote.
  • Después de anotar, volver rápidamente a campo defensivo, dentro de la zona,  antes de volver a defender en las posiciones habituales. Así trabajamos la rapidez en la transición defensiva.
  • Atacar sin botar el balón. Priorizamos el passing game, el juego sin balón.
  • Anotar sólo si todos los jugadores han tocado el balón. Priorizamos el juego colectivo, el extra-pase.
  • Anotar sólo si el balón ha pasado al menos una vez por dentro de la zona. Priorizamos el juego dentro – fuera.
  • Buscar que sea un jugador concreto (nombrado por el entrenador o el base) quien anote. Así priorizamos el juego ofensivo orientado.
  • Anotar sólo si hemos realizado una jugada en concreto, a demanda del entrenador.
  • Anotar sólo de 3. Priorizamos el tiro de larga distancia.
  • Anotar sólo dentro de la zona. Priorizamos el juego anterior.
  • Hacer jugar a ciertos jugadores en posiciones diferentes a las habituales. Así les hacemos trabajar recursos diferentes.

Si un entrenador tiene claro en qué debe mejorar su equipo, puede aprovechar este tipo de partidos para hacerlo, y así, con estas auto-condiciones, dar más vida o libertad al rival para que pueda desarrollar mejor su juego. Animo a entrenadores de otros deportes a adaptar estas medidas a cada modalidad.

Volviendo al partido de la noticia, aplicando estas medidas el resultado hubiera sido tal vez de 98-26. Pero el equipo superior habría aprovechado el partido para crecer en aspectos concretos, y el equipo inferior habría conseguido seguramente la mejor expresión de si mismo.

(Nota del autor: estas medidas las apliqué como entrenador en un equipo de alevines, en la U.E. Montgat, temporada 92-93.Y recuerdo un día que ganamos por 119-32… Pues aparte de crecer nosotros, el equipo rival acabó… ¡muy satisfecho! Y es que nunca antes en la competición habían superado los 4 puntos).
Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador...

Psicología LOW COST para deportes de equipo

noviembre 13, 2014

A principios de noviembre de 2014, tuve la oportunidad de dirigir un taller en el Congreso Internacional de Psicología Aplicada al Fútbol (CIPAF), que se realizó en el INEFC de Barcelona.

2014 CIPAF

En el taller presentaba un par de casos en los que había intervenido en deportes de equipo (hockey hierba y baloncesto) con una metodología muy eficiente, por lo que se habían conseguido muy buenos resultados con poco coste.

Low cost = eficiencia

Que una intervención psicológica pueda ser eficiente o low cost, no quiere decir que se baje el precio. Al contrario. Las propuestas low cost presentadas no consistían en rebajar el precio por “quilo de psicología“, sino en buscar formas de intervenir con menos “quilos de psicología“.

Las claves para conseguir una intervención psicológica eficiente o low cost en deportes de equipo, son las siguientes:

1/ Dar en el clavo.

El psicólogo debe escoger las áreas de intervención donde mejor pueda trabajar, en busca de conseguir unos objetivos bien seleccionados, con una metodología bien diseñada, que apunte de forma precisa hacia la consecución de los objetivos, y facilite la participación de los agentes implicados (entrenadores y/o jugadores), sin generar rechazo.

“Dar en el clavo” no es fácil, y no es una cuestión de suerte. Cuanta más experiencia tenga el profesional, más probabilidades habrá que haya aprendido a valorar convenientemente la situación y la demanda de los clientes, podrá contar con más recursos metodológicos, y sabrá transmitir esa metodología con más convicción y autoridad.

Por lo tanto… “dar en el clavo“, que es una de las claves de la eficiencia, estará en manos de profesionales con experiencia, que no son los que cobran menos por sus servicios. A pesar de ello, será más rentable invertir un dinero concreto en un “quilo de psicología” servida por un experto, que no gastar la misma cantidad de dinero en “muchos quilos de psicología” servida por un profesional inexperto.

La psicología bien aplicada no es cara, es rentable

2/ Trabajar con el entrenador. 

La segunda clave para la eficiencia en intervenciones psicológicas en deportes de equipo, es trabajar con el entrenador. Trabajando a través de él, llegas a todos los jugadores. Y a través de él, trabajas todos los aspectos psicológicos presentes en las dinámicas de entrenamiento y competición.

En este mismo blog, podéis consultar artículos que traten este punto:

3/ Trabajar a distancia.

La tercera clave para intervenciones psicológicas low cost en deportes de equipo, es introducir el trabajo a distancia con el entrenador. El trabajo on line permite reducir horas presenciales y desplazamientos, con lo cual abarata los costes. Y por contra de lo que se podría interpretar, si está dirigido por un buen profesional, experto en esta metodología, el trabajo on line ofrece considerables ventajas.

En el video siguiente, se detalla la forma de trabajar a distancia y las ventajas que ofrece. Acceder al video.

Dar en el clavo, trabajar con el entrenador, y introducir el trabajo a distancia, las tres claves para una intervención psicológica  eficiente en deportes de equipo.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

¿El psicólogo? ESTÁ ALLÍ, gracias.

julio 28, 2014

 

El fichaje de Joaquín Valdés como psicólogo del primer equipo del FC Barcelona junto al entrenador Luís Enrique, y su presencia habitual en los entrenamientos junto al míster, está dando visibilidad al rol del psicólogo dentro del staff técnico.

En la web del Barça comentan las diferentes funciones de los técnicos de la actual plantilla (ver el video clicando aquí) aunque de todos los roles, el del psicólogo es de quien menos se intuyen sus funciones por las imágenes (y tampoco las explican).

Los hombres de Luís Enrique

Staff técnico del FCB 2014-15. Joaquín Valdés, a la derecha (Fuente: http://www.fcbarcelona.es)

Pero lo que está claro es que el psicólogo… ESTÁ ALLÍ (en los entrenamientos, en los partidos, en las reuniones…).

ESTAR ALLÍ es tremendamente importante por varias razones:

  • El psicólogo se “empapa” de las dinámicas que se dan en los entrenamientos, partidos, desplazamientos, concentraciones… Esto le permite entender mucho mejor el contexto para después poder asesorar al entrenador (y ayudantes) o poder ayudar a los jugadores.
  • Los jugadores ven al psicólogo como un técnico más, cosa que ayuda a que se desvanezca la imagen ya tan desgastada del psicólogo como alguien que trata problemas clínicos fuera del entorno deportivo. El psicólogo es un entrenador más que se cuida de las habilidades psicológicas de los jugadores o de la gestión que hace el entrenador de los aspectos psicológicos presentes en la vida del equipo.

Pero hay más… El psicólogo puede ESTAR ALLÍ aparentemente sin hacer nada, aunque en realidad está haciendo mucho. Tal como he dicho antes, el psicólogo está observando constantemente aquellos factores presentes en la vida del equipo que pueden ser relevantes para poder asesorar mejor al entrenador o poder ayudar mejor a los jugadores que lo requieran.

  • El psicólogo observa a los jugadores para poder conocerles a fondo sin tener que realizar ningún test por escrito. La observación es mucho mejor que pasar cualquier test, primero porque  los jugadores odian hacerlos; y segundo, porque la información que se recoge es mucho más veraz, directa y contectualizada. Lo que el psicólogo observa de los jugadores, para después poderles ayudar o asesorar al entrenador sobre cómo tratarles, es básicamente lo siguiente:
    • Estado de ánimo (cómo está ese día en concreto cada jugador)
    • Habilidades psicológicas (concentración, ajuste de tensión, control de impulsos…)
    • Actitud y motivación (capacidad de adaptación, capacidad agonística, perseverancia, tolerancia a la frustración…)
    • Personalidad (grado de extroversión, labilidad emocional, autoestima…)
  • También observa cómo se estructura el grupo (roles, subgrupos) y cómo funcionan las dinámicas internas (clima de trabajo, ambiente social, cohesión…)
  • Y especialmente, observa sin tregua todo aquello que hace y dice el entrenador, dentro y fuera del campo, analizando la repercusión que pueda tener en relación a los aspectos psicológicos presentes en cualquier momento de la vida del equipo.

Luís Enrique dijo el día de su presentación que el psicólogo “era para él”. Y en verdad, ESTANDO ALLÍ, Joaquín Valdés puede ayudar y mucho al entrenador a gestionar mejor los aspectos psicológicos, de forma que ayuden a optimizar los entrenamientos (para ser mejores) y a estabilizar el rendimiento (para ser capaces de demostrar ese nivel en los partidos).

Para el psicólogo, ESTAR ALLÍ a veces tiene premio. Quizás ha estado allí durante un montón de entrenamientos, quizás semanas, quizás meses… Pacientemente, haciendo su trabajo. Y a veces llega un momento en que el entrenador lo necesita y él tiene la clave que puede desencallar una situación conflictiva, o tiene la receta que puede ayudar al equipo a salir de ese túnel o romper esa mala racha… El psicólogo habrá tenido que ESTAR ALLÍ para en ese momento ser eficaz, preciso y al mismo tiempo ofrecer soluciones “ecológicas”, que el entrenador pueda adoptar y hacerlas suyas, que no sean extrañas para él ni para los jugadores.

Y si la cosa sale bien (como si sale mal), el psicólogo seguirá ESTANDO ALLÍ, como sin hacer nada.

Esta es la virtud del psicólogo del deporte (del buen profesional de la psicología del deporte), pero esta misma “invisibilidad” es la razón por la que este rol tan importante en el mundo profesional no ha cuajado de momento de forma consistente en los equipos técnicos. Pero esto es otra batalla…

Otro premio de ESTAR ALLÍ, quizás el que más agradecemos los psicólogos, es cuando al final del entrenamiento se nos acerca un jugador y de la forma más natural del mundo nos dice: “Quiero comentarte una cosa...”.

ESTAR ALLÍ habrá valido la pena.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

Protestas y más protestas a los árbitros

junio 27, 2014

Estos días vemos como en el Mundial de Fútbol en Brasil o en la Final de la Liga Endesa de Baloncesto, los jugadores manifiestan una gran reactividad y frustración ante las decisiones de los árbitros. Si la decisión no es a favor, la queja surge de forma inmediata, ya sea porque realmente el jugador cree que ha sido una decisión injusta, ya sea para condicionar el criterio de los árbitros.

Antes de seguir, dejadme informaros que trabajé como psicólogo en el departamento arbitral de la Liga ACB de baloncesto, entre los años 2001-2007, y en el Basquet Manresa, de esta misma liga, desde la temporada 2006-07 hasta la 2012-13. Por lo tanto, los comentarios no son gratuitos, sino fruto de estar en contacto con todas las partes durante años, a un nivel profesional.

La pretensión de los entrenadores y jugadores de poder influir en el criterio de los árbitros (a más quejas, el árbitro acabará pensando que nos está perjudicando y acabará compensando), puede funcionar en contadas ocasiones, quizás ante árbitros inexpertos o árbitros que no nos “conozcan” demasiado (como puede pasar en el Mundial de Fútbol). Pero por una vez que consigan cambiar a su favor el criterio arbitral, habrá muchas más ocasiones en las que la protesta acabará volviéndose en contra, tanto a nivel individual (desconcentrándose) como a nivel grupal (siendo amonestado o expulsado).

Además, si se da el caso que los árbitros son expertos, tratar de influir en ellos es aún más difícil. Los árbitros con experiencia son valientes, les gustan los retos. Y ser capaces de seguir pitando de la forma más justa posible (según su criterio) a pesar del entorno en contra, se convierte en una motivación para ellos.

Pablo Laso, entrenador del Real Madrid de Baloncesto, fue expulsado en el partido final. La imagen del entrenador, lesionado y en silla de ruedas, saliendo de la pista, ha sido muy elocuente. Su estrategia falló; sus protestas se encontraron con el límite (más la motivación comentada en el parágrafo anterior) de los árbitros. Consecuencia: perjuicio para el equipo.

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Autor: EFE; Fuente: http://www.libertaddigital.com/deportes/baloncesto/2014-06-26/pablo-laso-me-voy-decepcionado-1276522465/

Lo mismo cabe decir acerca de los jugadores, pero con un añadido muy importante. A cada queja, el jugador gana opciones de desconcentrarse y de salirse de la zona de tensión óptima. Cierto que los buenos jugadores parecen capaces de reconcentrarse en seguida, pero yo estoy seguro que ganarían estabilidad en su rendimiento si mantuviesen estas reacciones bajo control.

Si intentar influir y condicionar el criterio de los árbitros es complicado y conlleva efectos secundarios negativos para los jugadores o entrenadores, lo que es 100% seguro es que los árbitros no van a cambiar sus decisiones una vez tomadas por mucho que los jugadores protesten. Siendo esto así, yo me pregunto: ¿a qué le dan más importancia o a qué dedican más esfuerzo jugadores y entrenadores? ¿A protestar para intentar buscar la supuesta compensación arbitral? ¿O a mantenerse centrados en el juego, controlando y bloqueando las protestas?

Por lo que hemos visto estos días, la respuesta es clara. Por eso, siempre he pensado que un gran objetivo como psicólogo del deporte en un equipo sería el de trabajar para conseguir controlar estas reacciones. Y esto pasaría por convencer al entrenador de las ventajas de hacerlo y habilitarle para que él pueda dar ejemplo, entrenar a los jugadores en autocontrol y refocalización,  y, por qué no, incidir a través de la comunicación corporativa en el club para que los aficionados ayuden también en este sentido desde la grada. Si en la grada hay menos frustración, los jugadores podrán controlarse mejor. Y viceversa.

Entonces sí. Entonces estaremos preparados mentalmente para no alterarnos continuamente y poder así mantener la concentración y la tensión justa durante todo el partido. En definitiva, tendremos más opciones de poder demostrar nuestro nivel real de juego, y no caer en la trampa de las emociones negativas.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

Pautas para cohesionar a un equipo

junio 5, 2014

A inicios de Junio de 2014 falleció Albert V. Carron, a los 73 años. Carron fue profesor e investigador en Psicología del Deporte en la School of Kinesiology, de la University of Western Ontario (Canadá). El legado más preciado para los psicólogos del deporte ha sido su modelo para entender y manejar la cohesión en equipos deportivos.

Este modelo, a grandes rasgos, indica que la cohesión en los equipos puede conseguirse gracias a que los componentes tengan claro el rol que se les otorga, lo acepten y lo cumplan. Si se dan estas tres condiciones en la mayoría de los componentes del equipo, la cohesión funcional está garantizada.

Tener claras estas condiciones, ayuda al entrenador a orientar su influencia como líder en busca de conseguir hacerse entender, motivar al deportista, o hacerle cumplir con las conductas esperadas.

Como homenaje a Albert V. Carron, me gustaría ofrecer un extracto de mi libro Entrenando al entrenador. Ideas y trucos para una comunicación constructiva y eficaz (Editorial Bubok), en el que narro una experiencia en la que aplicando algunas de las ideas de Carron, conseguimos que un grupo de deportistas se convirtiera en un equipo cohesionado.

CONSEGUIR QUE UN GRUPO SE CONVIERTA EN UN EQUIPO

En el Campeonato de España de Boxeo Olímpico (2007) acudí con la Selección Catalana y pude ser partícipe de un hecho insólito. Los boxeadores competían cada uno en su peso y por lo tanto, a priori no existían interacciones funcionales entre ellos. Técnicamente éramos un grupo. Pero ocurrieron algunos hechos que acabaron propiciando que ese grupo se convirtiera en un equipo:

  • El liderazgo del grupo estuvo perfectamente compartido entre el seleccionador, Juanma Cortés, y nuestro boxeador referencia, César Córdoba. César no sólo era el favorito en su peso, sino que la mayoría de público (en Huelva) lo reconocía como figura indiscutible, gracias a sus éxitos en Thai Boxing (Campeón del Mundo 2005). Lejos de generar distancia o envidias con el resto del grupo, César supo aglutinar a todos los boxeadores, erigiéndose como estandarte, consiguiendo que todos los compañeros estuviesen orgullosos de pertenecer al mismo equipo. Su implicación fue máxima en la generación de un ambiente de equipo increíble.
  • Las demás selecciones observaban cómo nuestro equipo se mantenía unido no sólo durante las competiciones, sino también durante las comidas y en los momentos de tiempo libre.
  • Éramos el equipo que en más ocasiones mantenía la unidad en el vestuario, asumido este aspecto de forma absolutamente natural, sin obligaciones de ningún tipo.
  • Teníamos una forma de trabajar diferente, con una organización que permitía a los boxeadores saber en cada momento lo que debían hacer, pudiendo ofrecer así más espacios de libertad.
  • Se creó una especie de “himno” espontáneo, un rap con una letra divertida y relacionada con uno de los mayores retos de los boxeadores, estar en el peso fijado por su categoría (¡“Sí, sí, sí, estamos en el peso, estamos en el peso!”).
  • Implicamos a todos para que animasen a sus compañeros cuando boxeaban, y aprovechamos esta coyuntura para crear un sistema de comunicación entre el púgil que combatía y los compañeros en la grada, que transmitían las órdenes que el entrenador insinuaba pero que no podía dar él directamente al estar prohibido por el reglamento.
  • Se combinaron perfectamente los objetivos individuales (ganar los máximos combates) con el objetivo de la selección (ganar el máximo de puntos para el ranking de autonomías).
  • Los boxeadores creyeron y se identificaron con el estilo técnico-táctico propuesto por el seleccionador, basado en el criterio olímpico, y que incluso fue reconocido como especial por los demás participantes.

Gracias a todo esto, un grupo con procedencias, ambientes, niveles socio-económicos, religiones (contábamos con un musulmán practicante), veteranía y niveles técnicos diferentes, se convirtió en un equipo de alto rendimiento, muy, muy unido y cohesionado.

Campeonato España Boxeo 2007

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

Psicólogo sólo para el entrenador

mayo 21, 2014

Luís Enrique, nuevo entrenador del FC Barcelona de fútbol, en la rueda de prensa de su presentación y a instancias de las preguntas realizadas por los periodistas acerca de la presencia del psicólogo en su equipo técnico, ha manifestado: “Tranquilos, que el psicólogo sólo es para mí“.

De hecho, para cualquier tipo de demanda de índole “psicológica” formulada para un equipo en deportes colectivos, la fórmula más eficaz de intervención es el asesoramiento psicológico al entrenador, es decir, dotar al entrenador de los conocimientos y recursos necesarios para la gestión de los aspectos psicológicos relacionados con su tarea, y que de forma directa o indirecta pueden repercutir beneficiosamente en la forma cómo construir y liderar el equipo, en la dinámica de entrenamientos y en la forma cómo afrontar la competición.

¿Por qué es eficaz trabajar prioritariamente con el entrenador?

La relación deportista-psicólogo, por muy estrecha, intensa, extensa e incluso eficaz que sea, nunca podrá ser  tan determinante a la hora de aplicar aspectos psicológicos (se entiende deportivos) como con la relación con el entrenador. La cantidad y la calidad de horas de contacto entre deportista y entrenador, más todo lo que el entrenador puede decidir y ejecutar durante la dinámica de entrenamiento y competición, más todo lo que pueda llegar a influir a nivel personal, hacen que el entrenador tenga un poder mayor al del psicólogo para poner en marcha y consolidar las técnicas psicológicas que se puedan plantear o que el deportista pueda necesitar.

La mayoría de procesos psicológicos colectivos o individuales que se dan en un equipo (o en un grupo de entrenamiento) pasan por las manos del entrenador, por lo que el entrenador bien asesorado puede a llegar a ser el mejor agente para aplicar la “psicología” in situ.

Más ventajas…

A parte de ser la intervención más eficiente, trabajar sólo con el entrenador puede desarticular los malos entendidos acerca del rol del psicólogo y los supuestos conflictos de autoridad con el entrenador, que a veces la prensa alimenta.

Además, al no contemplarse la relación directa entre psicólogo y jugadores, también se desactivan los comentarios desafortunados que siempre han acompañado este tipo de noticias.

Otra ventaja, es que este asesoramiento puede hacerse en una gran parte a distancia, por lo que el presupuesto se abarata hasta el punto en que algunos entrenadores deciden contratar los servicios del psicólogo por su cuenta, y no sólo entrenadores profesionales, sino también entrenadores de equipos amateurs concienciados con su formación y interesados en la mejora de la gestión de los aspectos psicológicos.

¿Qué se puede trabajar?

A grandes rasgos, el psicólogo puede asesorar al entrenador para:

  • Conseguir optimizar los aprendizajes en los entrenamientos y para saber gestionar convenientemente el afrontamiento de la competición.
  • Conseguir estabilizar el rendimiento de los jugadores y así habilitarles para que puedan demostrar el verdadero nivel que tienen.
  • Conseguir ensamblar un equipo cohesionado a través de la asunción de los objetivos grupales, la gestión de los roles y las normas, y la generación de un buen ambiente y clima de trabajo.

Estos grandes apartados implican diferentes técnicas, aunque la herramienta  TRANSVERSAL que el entrenador utiliza para gestionar todos estos aspectos es la COMUNICACIÓN. Por ello es básico entrenar al entrenador en busca de una comunicación constructiva y eficaz, que ayude en la aplicación, la gestión y la orientación de los componentes psicológicos en las dinámicas de entrenamiento, competición y construcción del equipo.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."