Blog profesional de Joan Vives Ribó

octubre 15, 2012
 
 
En este weblog encontraréis información acerca de Joan Vives Ribó, psicólogo colegiado nº 9468, los servicios que ofrece a través de su despacho profesional (SAP – Servei d’Assistència Psicològica), artículos y publicaciones, entrevistas, agenda de actividades programadas donde interviene o colabora, y toda la información necesaria para contacto y contratación.
 
En este apartado se irán publicando posts relacionados con las áreas de intervención en las que más trabaja Joan Vives Ribó:
  • La psicología del deporte y del rendimiento*
  • La psicología clínica y de la salud

* ¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA DEL RENDIMIENTO?

Al ser la psicología del rendimiento una rama poco conocida de la psicología, explicamos aquí brevemente en qué consiste.

La psicología no es solamente una disciplina al servicio de la clínica, cuando uno se encuentra enfermo. Los procesos psicológicos están presentes en cualquier actividad y situación, des de la más cotidiana a la más extraordinaria, en cualquier ámbito de la vida.

Las personas tenemos recursos diferentes y formas de afrontar las situaciones que pueden ser más o menos adecuadas ante las exigencias de la situación. Con frecuencia los recursos propios no son suficientes, o bien el problema o el objetivo a lograr es demasiado complejo.

La psicología del rendimiento aborda estas situaciones desde dos vertientes:

Optimización de los recursos

Cuando una persona debe afrontar cualquier situación lo debe hacer con sus recursos. Para ello es necesario que sus recursos sean los adecuados y estén bien adquiridos. Con este propósito se interviene y se asiste a la persona, para que entrene los recursos convenientes de la forma más óptima.

Estabilización del rendimiento

El rendimiento de las personas ante un reto concreto (actuación profesional, examen, competición, etc.) puede estar sometido a variaciones provocadas por imprevistos, presiones, nervios, etc. Estas circunstancias impiden que la persona desarrolle o demuestre todo su potencial. Aquí es cuando se interviene i se asiste a la persona, entrenándola para poder rendir de forma estable incluso ante situaciones inesperadas o complejas.

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Para más información sobre los servicios que Servei d’Assistència Psicològica – Joan Vives Ribó ofrece, consultar el apartado “Servicios“.


Cómo funciona la confianza

agosto 2, 2016

En el apartado “Publicaciones” tenéis acceso a un nuevo artículo publicado en la Revista Minut ACEB (Asociación Catalana de Entrenadores de Baloncesto) sobre qué es y cómo funciona la confianza. Podéis acceder directamente a él clicando aquí (en catalán).

En el artículo se comentan varios puntos, que resumo a continuación:

  • La confianza está basada en los recursos adquiridos y no en la esperanza acerca de los resultados. Esperar que los resultados sean unos es una falsa confianza, una confianza traicionera, porque sólo funciona cuando los resultados son buenos.
  • La confianza “buena” por lo tanto es aquella fruto de ser consciente de lo que se ha trabajado, de lo aprendido, de los recursos (técnico-tácticos, físicos, psicológicos) disponibles.
  • La confianza debe estar basada en aspectos controlables por uno mismo. Y la mayor fuente de control para un deportista proviene de la capacidad de concentración. Ante cualquier imprevisto, tanto externo (inclemencias del tiempo, retrasos, presión mediática, etc.) como interno (mal ajuste, ansiedad, fatiga, etc.), la concentración es la gran arma que puede llevar al deportista a poder demostrar su nivel a pesar se esos inconvenientes. Por lo tanto, no es bueno esperar a que todo vaya bien, pero sí lo es confiar en la capacidad de concentración para superar los inconvenientes, llegado el caso.

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El último tiro (ganador) de Michael Jordan. Concentración (y confianza en cómo tirar) a pesar de la presión. (Fuente: http://www.feuille-de-match.fr/insolite/simulateur-last-shot-michael-jordan/)
  • La confianza sana está relacionada en el cómo jugar (o cómo ejecutar). Por lo tanto, las expectativas deben estar centradas en la tarea (cómo jugar, cómo ejecutar) más que en el resultado. El resultado será la consecuencia.
  • Si las expectativas (qué esperamos) y la concentración están centradas en la tarea (cómo hacerlo), esto ayuda a que el ajuste de tensión (o activación) sea el idóneo. En cambio, si uno está expectante por el resultado, los pensamientos acerca de las consecuencias de conseguir ese resultado o no van a ser inevitables. Esos pensamientos pueden generar ansiedad, inquietud, miedo… y por lo tanto, pueden desajustar al deportista.
  • La confianza en los propios recursos ayuda a que el deportista se sienta más seguro de poder realizar una tarea concreta con éxito (a esto le llamamos autoeficacia). Pero la seguridad que el deportista siente no está basada en el resultado sino en el proceso. Y por lo tanto, en caso de fallar, la confianza (el saber hacerlo) sigue intacto… ¡porque uno no va a dejar de saber hacer una cosa por haber fallado un intento!
  • Finalmente, la confianza a nivel colectivo viene por el hecho de reconocerse en la forma de jugar de una determinada manera, con un estilo de juego concreto e identificable, por el que el grupo se siente orgulloso (y también los seguidores). Este estilo de juego colectivo es algo que se automatiza, y precisamente por esto, es algo a lo que el grupo puede recurrir con más confianza o seguridad cuando las cosas van mal.
Autor: Joan Vives Ribó 
Psicólogo del deporte 
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

Las trampas de Messi

junio 30, 2016

Copa América 2016. Final, Argentina contra Chile. Empate a 0. Tanda de penaltys. Messi falla el primero. Chile acaba ganando la final (por segunda vez consecutiva ante Argentina). Messi explota y en caliente declara que deja la selección.

Ver noticia en: http://www.sport.es/es/noticias/copa-america-2016/messi-anuncia-adios-seleccion-argentina-5231641

La reacción de los seguidores no se hace esperar. Multitud de manifestaciones pidiendo a Messi que vuelva.

Independientemente de lo que pase, el suceso da para mucho. Hay muchas trampas mentales antes, durante y después de la “fatídica final”. El objetivo de este artículo es mostrar cómo desde la Psicología podemos ayudar a los deportistas (y a cualquier persona) a afrontar un reto (no como una amenaza, sino como reto), y a gestionar el “fracaso” (no tomándolo como un fracaso, sino como información para seguir aprendiendo o mejorando).

Trampas antes de la Final

Las expectativas de victoria aconstumbran a convertirse en una trampa cuando pasan a ser “obligaciones” de victoria, y la trampa surte efecto cuando lo que “obligatoriamente “tenía que pasar” se complica, como pasó.

Messi 1

Otra trampa es personalizar el éxito (como después lo es personalizar el fracaso), especialmente en un deporte colectivo. El hecho que al considerado mejor jugador del mundo le faltase este título (Copa América), activó la trampa de la expectativa-obligación con todos los focos centrados en su rendimiento personal. Las expectativas generadas por los partidos previos (muy buena aportación individual) tampoco ayudaron.

Trampas durante la Final

La trampa que condiciona más el rendimiento en un partido crucial es la que activa la ansiedad. Tal como apunto arriba, la ansiedad se activa por la percepción que algo que deseas que pase se está escapando de las manos. Peor es el efecto si esta trampa proviene de la “obligación” que pase algo. En este caso, cualquier señal que no va a ser así, activa no ya la ansiedad sinó el estrés y la frustración (“¡no puede estar pasando esto!“).

Cuando hay estrés, la concentración se resiente, el foco se estrecha, cuesta leer el juego, cuesta anticipar, cuesta sacarse los pensamientos negativos de la cabeza. Y claro, así seguro que no se rinde al nivel habitual.

Pero fue la trampa de los penaltys la que traicionó a Messi (otra vez). Pidió ser el primero en chutar, no sé si por responsabilidad, por miedo o por no tener que chutar el definitivo. En este caso, Cristiano Ronaldo es la antítesis. Él siempre pide chutar el definitivo, el que da la gloria. Pero eso son otras trampas…

Sea como sea, la trampa de estar más pendiente de meter gol (con todo lo que significa, en lo colectivo y especialmente -trampa!- en lo personal) que de chutar bien, traicionó a Messi. Pensar en lo que hay en juego en lugar de cómo chutar. Esa es la trampa de los penaltys. Y cayó en la trampa, no se concentró bien y lanzó mal.

¿Qué hubiese pasado si Argentina hubiese ganado la tanda de penaltys y la Final? Seguramente la frustración individual hubiese sido más manejable, y no se habría dado la reacción en caliente del jugador. Pero perdieron.

Trampas después de la Final

Aquí es donde se disparan las trampas mentales. Aprovechen el listado para darse cuenta de cuántas veces caemos en ellas, como humanos que somos:

  • Perder una Final es un fracaso absoluto. La trampa consiste es ver sólo lo negativo (derrota) y descartar el valor de un segundo puesto. Verlo como un fracaso absoluto en lugar de algo no agradable, lleva consecuentemente a una gran frustración.
  • Siempre perdemos. La trampa consiste en ver la adversidad en términos absolutos, en este caso a nivel temporal, cuando en realidad no es así, o como mínimo no siempre. Incluso si fuera cierto (no ganaron nunca), pensar así no sería útil, y por lo tanto, por ser un pensamiento disfuncional, también sería un pensamiento trampa.
  • No voy a conseguir ningún título con la selección. Es un predicción negativa arbitraria, sin fundamento, y por lo tanto irracional. Y además, como todas, no ayuda a estar bien, por lo tanto inútil… por lo tanto… trampa!
  • “ESTO no se me da”. Frase literal de Messi, con muchas trampas. La primera, “Esto”… ¿es sólo ganar?, como si no existiese otra cosa que ganar, como si no pudiese ser feliz y sentirse exitoso si no es con la victoria.
  • “Esto no se ME da”, como si se tratase de un deporte individual, como si fuese ÉL quien perdió y no el equipo. La trampa consiste en una personalización irracional, y en consecuencia, una vergüenza o culpa irracional.
  • “Esto  no se me DA”. ¿Qué es lo que no se le da? ¿Ganar? ¿Jugar bien en finales? ¿Marcar penaltys? ¿La selección? La trampa aquí es el uso de una etiqueta negativa, equivalente a “soy malo” o “no sirvo”. Estas etiquetas perjudican no solo por lo que afectan a la autoestima, sino porque son condicionantes para futuras situaciones, ya que activan lo que se denomina expectativa autocumplida (“no se me da”, “irá mal otra vez” = miedo / amenaza ante la nueva obligación de ganar / marcar = mala concentración = aumentan las opciones de hacerlo mal = aumentan las opciones de perder / fallar = se confirma la expectativa).
  • Dejar la selección. Detrás de esta decisión está la certeza de que todas estas creencias (trampas mentales) sucederán sin remedio, que nunca podrá ser feliz con la selección porque nunca va a ganar ningún título importante, porqué a él (precisamente) no se le da bien. Si alguien piensa esto es normal que se aleje (¿por qué pasarlo mal?). El problema es que estos pensamientos son irracionales, y por lo tanto, la decisión tiene una base muy poco consistente. Abandonar la selección es una solución para no pasarlo mal otra vez con la selección, pero no es la solución a los problemas que han causado (en parte) esta situación. ¿Qué pasará cuando esto le pase con el Barça? Se irá al PSG. Pero seguirá sin solucionar el problema. Y es que una cosa es cambiar de escenario esperando que todo vaya bien, y otra cosa es poder confiar en sus propios recursos para afrontar las adversidades.

Messi 2

Fuente: http://www.airelatino.fm/messi-deja-la-seleccion-argentina-tras-perder-la-copa-america/

La Psicología puede ayudar a proveer a Messi y a cualquier persona de recursos que sirvan para detectar trampas mentales y a cambiarlas por pensamientos funcionales. Lo que le pasa a Messi no es raro, no se trata de ningún trastorno, sino de una forma de proceder aprendida que se deriva de un cúmulo de circunstancias, y que en algún momento, ante ciertas adversidades, no son funcionales, y llevan a equivocarse, o a sufrir demasiado.

Por suerte, todo lo que se aprende se puede “desaprender” (también la forma de tomarse las cosas) para acabar reinterpretando las adversidades de otro modo más funcional.

Seguramente Messi necesitó más de 10000 horas para ser el futbolista que es; por suerte, no necesitará tantas para hacer este trabajo, si es que al final, siga o no con la albiceleste, aprovecha esta adversidad para aprender a funcionar de una forma diferente.

Y es que como dijo Albert Einstein, “es de locos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Autor: Joan Vives Ribó 
Psicólogo del deporte 
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

Cómo orientar la motivación

abril 17, 2016

En el apartado “Publicaciones” encontraréis un nuevo artículo publicado en la Revista MINUT ACEB (Asociación Catalana de Entrenadores de Baloncesto), en el que explico cómo orientar la motivación. Os adjunto el enlace directo:

https://joanvives.files.wordpress.com/2009/03/com-orientar-la-motivacic3b32.pdf

Como resumen del artículo, en primer lugar, cabe diferenciar entre “estimular” y motivar propiamente. Hay entrenadores que buscan motivar a sus jugadores a partir de la estimulación. Quizás consiguen jugadores que reaccionen… pero ¿es eso lo que entendemos por motivar?

La clave para motivar (y bien) es marcar objetivos de proceso, planteando al deportista hacia dónde dirigir el esfuerzo y la concentración, en busca de conseguir hacer las cosas de una determinada manera.

Motivar hacia el proceso en lugar de hacia a los resultados es la mejor forma de orientar la motivación de los deportistas. La motivación por SER MEJOR cada día conecta la CONFIANZA con los recursos adquiridos a través del entrenamiento. Este tipo de confianza es la mejor, ya que pase lo que pase en la competición, se falle o se pierda ese día, la confianza en los recursos trabajados (técnicos, tácticos, etc.) no desaparece.

Perspectiva de meta

En cambio, cuando la confianza está basada en los resultados, sólo cuando los resultados son buenos ese tipo de confianza sube, pero… ¿qué pasa cuándo los resultados son malos? ¿A dónde va a parar esa confianza?

Por esta razón principal, motivar hacia SER MEJOR cada día no solo ayuda a sacar más provecho de los entrenamientos, sino que también ayuda a afrontar la competición con una mejor estabilidad emocional, permitendo a los deportistas demostrar el potencial real que tienen. Y esto pasa porque su motivación y sus expectativas están enfocadas hacia lo que ellos pueden hacer (lo que saben hacer y en lo que confían), y no en lo que puede pasar en relación a los resultados.

Otro beneficio de orientar la motivación hacia CÓMO HACERLO, es que sirve igual para entrenamientos que para los partidos. Una de las trampas mentales en competición es buscar hacer cosas diferentes a lo que se ha trabajado en entrenamientos.

La clave reside en mantener al deportista en modo RETO, querer hacerlo mejor en cada ocasión, pase lo que pase, sea cual sea el marcador o el resultado. Esto asegura mucha más estabilidad en el rendimiento y evita entrar en el modo AMENAZA, que aparece cuando la motivación está basada en expectativas de resultado, que evidentemente, pueden no cumplirse.

 

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

La psicología, para los psicólogos

abril 11, 2016

Hace ya cierto tiempo que el mercado de la psicología del deporte está alterado (y adulterado) por la presencia de pseudo profesionales o directamente intrusos que ofrecen servicios claramente dedicados al trabajo psicológico sin ser psicólogos.

La incursión del coaching deportivo

El problema viene dado, en primera instancia, por la incursión del coaching deportivo. Si bien el coaching es una técnica como tantas que desde la Psicología utilizamos para las intervenciones en deporte, el hecho que hayan aflorado tantas academias privadas que ofrecen formación no reglada específica de coaching, con cursos a veces de pocas horas, ha provocado un alud de coaches en el mercado.

De hecho, el Ministerio de Educación advierte que no existe titulación universitaria ni de formación profesional que habilite la profesión de coach/coaching deportivo (consultar aquí).

Aún así, sabemos que los coaches  pueden estar bien preparados para aplicar escrupulosamente esa técnica (y la técnica puede ser útil y adecuada a según qué demandas). Pero el problema aparece cuando se superan los límites de la práctica del coaching (consultar aquí cuáles son esos límites), tanto en contenido como en la forma de intervenir.

  • Los límites en las áreas de aplicación vienen dados por el hecho que un coach está especialmente preparado para trabajar en el empowerment de su cliente, en todas sus variantes. Pero cuando lo que hay en juego son conflictos o problemáticas que ocultan o pueden llevar a trastornos (no hace falta que sean clínicos, ya vale con que sean disfuncionales o daptativos), el coach debería derivar el caso a un psicólogo.
  • Los límites en las formas de aplicación vienen dados por el hecho que un coach debe limitarse a las estrategias comunicativas que le son propias para acompañar y a hacer descubrir en sus clientes los retos personales que se plantea lograr y los recursos a movilizar para ello. Asesorar o aconsejar como experto, o prescribir tareas de entrenamiento, son métodos por los que los coaches no están preparados, ni formalmente habilitados, ni están aceptados como propios por la propia comunidad del coaching.

Los másters de Coaching y Psicología del Deporte

Empresas de formación y universidades ofercen actualmente multitud de programas de postgrado y máster en Coaching y Psicología del Deporte.  En las empresas privadas de formación, no hay condiciones para la inscripción; en las universidades, aparte de los psicólogos, también tienen acceso los graduados en Educación Física (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte), graduados en otros estudios “relacionados” (Pedagogía, Psicopedagogía, etc.), e incluso técnicos deportivos, en algunos casos.

El problema aparece cuando estos alumnos no psicólogos salen al mercado y ofrecen servicios de “Psicología”.

Nadie discute que tengan conocimientos en aplicación de ciertas técnicas específicas para el entrenamiento mental, pero deberían ser muy escrupulosos a la hora de vender sus servicios y no usar etiquetas engañosas (como la propia “Psicología”) que pueden llevar a un cliente a pensar que contrata a un psicólogo, cuando en realidad no es así.

Para poner una analogía, lo mismo denunciaría si cualquier psicólogo que realizase un máster en medicina del deporte, lo publicitase así entre sus servicios. O si después de cursar un máster en farmacología, ese psicólogo prescribiese medicación, aspecto reservado a médicos y psiquiatras.

El papel del Colegio de Psicólogos

El departamento de Deontología del Colegio Profesional de Psicólogos debería tomar carta en el asunto de una vez por todas . También la División Estatal en Psicología del Deporte (fruto de la unión de las secciones de Psicología del Deporte de todos los colegios autonómicos) ha manifestado una voluntad en este sentido (ver aquí), aunque aún sin medidas concretas.

La psicologia para los psicologos

Aparte de perseguir la publicidad engañosa o la dispensación de servicios por los que no se está formado ni acreditado, el Colegio o la División debería colaborar con las empresas formadoras y las universidades para acordar cuál sería el título del curso (y por lo tanto el diploma), sino también los aspectos deontológicos y éticos a tener en cuenta por los alumnos cuando entren en el mercado profesional: qué servicios pueden ofrecer y cuáles no; qué etiquetas pueden utilizar y cuáles no.

Otra acción a desarrollar por estas entidades sería la de informar a los potenciales usuarios acerca de las garantías de procedimiento, deontológicas y éticas que ofrecen los psicólogos en contraposición a otros colectivos que ofrecen servicios sin garantías,  de forma engañosa o sin establecer los límites ajustados a su formación.

La opción del usuario

La desinformación, la intoxicación, la intromisión profesional, la facilidad de publicitarse a través de webs o redes sociales… dificultan la elección del profesional por parte del usuario.

¿En manos de quien ponerse como usuario de Psicología?

Mi consejo es que busquen a psicólogos que ofrezcan estas garantías:

  • Licenciatura (5 años) o Graduación (4 años) en Psicología, que es la única formación oficial reconocida por el Ministerio de Educación para ejercer la Psicología.
  • Estudios de Máster o Postgrado en Psicología del Deporte, realizados en Universidades acreditadas por el Ministerior de Educación.
  • Experiencia en el deporte, especialmente como psicólogo, y complementariamente como entrenador, o como deportista.
  • Inscrito en el Colegio Profesional de Psicólogos, cosa que garantiza la actuación profesional bajo un código deontológico,  accesible y publicado en el BOE o Diario Oficial del Gobierno Autonómino (ver aquí). Este código, por ejemplo, incide en aspectos muy visibles entre los no psicólogos, como son el uso de los testimonios y de las falsas promesas en cuanto a los resultados de la intervención.
  • Dado de alta en la actividad económica como Psicólogo, e inscrito en el Régimen de Autónomos o con contrato en vigor con el centro en el que presta los servicios
  • Dado de alta en el registro de Protección de Datos
  • Con un Seguro de Responsabilidad Civil
  • A partir de 2017, con la Acreditación como Experto en Psicología del Deporte, que será próximamente expedida por los Colegios Profesionales (ver noticia aquí) o por la División de Psicología de la Actividad Física y el Deporte (ver noticia aqui). Esta acreditación garantiza el currículum y la experiencia como Psicólogo del Deporte y esperemos que sea una buena herramienta para informar y concienciar a los usuarios que necesiten servicios relacionados con la Psicología del Deporte, para que se decidan por el profesional que ofrece más garantías.

Estas garantías no aseguran que la intervención sea un éxito, claro, pero aseguran que la intervención se hará con rigor y con garantías deontológicas y éticas. Puede pasar que el usuario no esté a gusto con la intervención o no conecte con el profesional, esto es una posibilidad que los propios psicólogos contemplamos e incluso advertimos. Sea como sea, ese usuario siempre tendrá la oportunidad de buscar a un nuevo profesional con estas mismas garantías, aunque con un estilo o una aproximación metodológica distinta. El propio psicólogo, fiel a la idea del punto 1 del código deontológico (“no perjudicar nunca al usuario”), ayudará e indicará al usuario cuál puede ser la línea metodológica más adecuada para su situación en concreto.

Para finalizar, y anticipándome a las reacciones esperables, insisto, este debate no va de capacidades para ser más o menos eficaz, no se trata de “titulitis”, se trata sobre todo de ética profesional.

 

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

La trampa de Garbiñe Muguruza

marzo 15, 2016

La tenista de Caracas afincada en Cataluña (Tenis Barcino), Garbiñe Muguruza, firmó un 2015 de vértigo, acabando el año en tercera posición en el ranking WTA (ver resultados aquí)

Esta progresión comportó popularidad, múltiples apariciones en medios de comunicación, y claro, catapultarse en las expectativas, gracias a los mass media, que ya presentaban a Garbiñe como potencial futura número 1. (“Me veo como número 1”, ver noticia aquí).

Pero todo parece haberse torcido en el 2016. En Doha, Garbiñe explotó al perder en cuartos contra Petkovic. Se bloqueó, hasta el punto que (inusualmente) su entrenador intentó calmarla y reorientarla para intentar acabar lo mejor posible el partido. Fue en vano.

Yo no me quiero morir por una bola. Yo no.  Esto es lo que le dijo a su técnico, Sam Sumyk. Estaba claro que mentalmente no estaba preparada para luchar, y no lo estaba porque estaba convencida que no había nada que hacer. (ver reacción aquí).

Muguruza y Sumik

Más adelante, en Indian Wells, tras caer ante McHale, Garbiñe explotó de nuevo: “¿Cómo voy a calmarme? No quiero jugar más” (Ver noticia aquí).

Garbiñe parece haber caído en la trampa… La misma trampa que la llevó a manifestarse como futura número 1, ahora la lleva a verse incapaz de seguir esforzándose o a seguir compitiendo ante las dificultades de conseguir un resultado.

¿Cual es esa trampa?

Las expectativas basadas en los resultados (amplificadas por el entorno y los medios de comunicación), pueden acabar convirtiéndose en obligación de ganar. Esta presión puede activar un sentimiento de amenaza en caso de no llegar al nivel de exigencia esperado. Las expresiones más habituales de este sentimiento de amenaza son el miedo a perder y en consecuencia, el estrés, y de forma aguda el bloqueo (los dos ejemplos de Garbiñe lo son).

Pensar en tener que ganar lleva a la jugadora a no soportar el poder perder.

Y esa es la trampa. Garbiñe estaba preparada para ganar y triunfar, pero parece no estar preparada para poder perder. Se dejó llevar por las expectativas centradas en lo probable de los resultados, y no parece ahora saber adaptarse a las posibilidades reales de perder, que pueden darse en cada partido.

Y es que por muchas probabilidades que un favorito tenga de ganar, siempre existe la posibilidad que ese día pueda perder. Y si el tenista no está preparado mentalmente para asumir esas complicaciones que ese día PUEDEN PASAR, si esas complicaciones se acaban dando (un parcial 3-0, recibir varios “aces”, encadenar dos errores no forzados, etc.) y el tenista se altera por ellas, pierde la concentración, ve amenazadas sus expectativas de victoria, aparece el estrés, aumentan las opciones de errores por precipitación… y se entra en un círculo vicioso que lleva a rendir mal, y por lo tanto, a aumentar las posibilidades de derrota.

¿Cuál es el antídoto a esta trampa mental? Aunque no es nada fácil, es un proceso que lleva tiempo, y cada persona es un mundo, si se siguen estos pasos, tenistas y deportistas como Garbiñe aprenderían a ESTAR PREPARADOS PARA PODER PERDER:

  1. Pensar en las POSIBILIDADES y no en las PROBABILIDADES
  2. Ajustar EXPECTATIVAS a las posibilidades
  3. Cambiar la OBLIGACIÓN por DESEO
  4. Convertir el deseo en OBJETIVOS
  5. Generar CONSCIENCIA sobre el trabajo / logro de los objetivos
  6. Aprender a identificar ESTADOS DE DESAJUSTE
  7. Utilizar los recursos trabajados de forma consciente como arma para el REAJUSTE cuando aparecen las “turbulencias mentales”

Estar preparados para poder perder minimiza los efectos nocivos de las expectativas basadas en las probabilidades de victoria. Y esto es algo que se trabaja desde la psicología del deporte.

Detrás de esta trampa hay un montón de procesos psicológicos que explican cómo un deportista orienta su motivación, cómo se concentra, cómo se generan expectativas, cómo esas expectativas se convierten en creencias, cómo esas  creencias afectan a la confianza de una forma tramposa, como esa trampa activa el miedo, cómo el miedo se convierte en estrés, cómo el estrés afecta a la concentración, etc.

Aparte de identificar las causas y los procedimientos mentales que activan las trampas mentales, el psicólogo es la figura más habilitada para entrenar al deportista en las técnicas necesarias para gestionar esta trampa. Técnicas que van a servir para cambiar las expectativas, identificar pensamientos disfuncionales y cambiarlos, identificar estados de desajuste, saber ajustar la tensión y la concentración en momentos complicados, etc.

Lo misterioso del caso de Garbiñe Muguruza y de otros muchos deportistas (y equipos) que han caído en esta trampa, es que habiendo tanto en juego no aprovechen los recursos que la psicología pone a su alcance para tratarlo.

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

La gestión del entorno

diciembre 12, 2015

Una de las tareas en la que los psicólogos del deporte podemos ayudar más a deportistas o a entrenadores es en la gestión del entorno, es decir, cómo manejar situaciones derivadas del entorno (mediático, social, laboral, académico, familiar…) que rodean a los deportistas o al equipo.

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Algunos ejemplos de situaciones donde el papel del entorno es crucial:

Situación 1: Un equipo ficha a un jugador joven, extranjero. Es la primera vez que este jugador sale de su país, y prácticamente de su casa. No conoce el idioma del país de donde es el club, y tampoco habla bien el inglés. El club no tiene recursos como para hacer venir la familia con él. Tampoco la pareja.

Situación 2: Un club de baloncesto “importante” ficha un niño que despunta en su equipo de la escuela. Este niño pasará de tener el rol más importante a ser el jugador número 11 o 12 del nuevo equipo. Vive lejos, y necesitará que los padres o alguien lo acompañe cada día.

Situación 3: Un club de baloncesto sigue la política de hacer equipos cortos (pocas fichas) para potenciar la rotación de jugadores hacia los equipos superiores. Uno de los equipos (senior B) cuenta con 8 jugadores que comienzan estudios de grado. Algunos de ellos tienen que doblar actividad con el senior A, teniendo en cuenta que los entrenamientos terminan muy tarde por la noche.

¿Cómo gestionar estas situaciones?

En el apartado “Publicaciones” encontraréis un nuevo artículo dedicado a este tema, publicado en la revista Minut ACEB (Asociación Catalana de Entrenadores de Baloncesto), donde explico cómo abordar situaciones como estas y de otra índole.

Podéis acceder directamente al artículo clicando aquí.

 

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

Trampas mentales en el fútbol: La derrota del Girona FC (2a parte)

junio 15, 2015

En la entrada anterior, hablaba del último partido de liga de 2ª A de fútbol (temporada 2014-15) en el que Girona FC no pudo ganar, y por lo tanto no pudo pasar directamente a Primera. Se tuvo que conformar con entrar en las eliminatorias para el ascenso, la primera de ellas contra el Real Zaragoza.

El partido en Zaragoza tenía las siguientes trampas mentales: el Zaragoza podía pensar que se enfrentaría a un equipo hundido mentalmente; para el Girona, después del descalabro emocional (gracias a no haber sabido gestionar bien el último partido), todo parecía cuesta arriba, y más contra un equipo de alto presupuesto y en su casa.

Como siempre las expectativas hicieron de las suyas, y de nuevo las “probabilidades” marcadas por estas expectativas traicionaron, esta vez, a los jugadores del Zaragoza. ¿Era probable recibir en casa un 0-3 por parte de un equipo mentalmente hundido? No mucho, pero era posible. Y esta vez, no estar preparados para perder, penalizó los ánimos y la concentración de los maños.

Y llega el partido de vuelta en Girona. Girona había pasado de la frustración más profunda a la euforia más elevada. No aprendieron la lección del último partido de liga. Las voces del entorno decían tener “pie y medio” en la próxima eliminatoria… De nuevo las expectativas. y de nuevo el cálculo de las probabilidades. ¿Era probable que Zaragoza remontase un 0-3? No mucho, pero era posible, como apelaba el entrenador del Zaragoza, Popovic al recordar a sus jugadores y a un decaído entorno esa memorable final de Champions (2005) entre Liverpool y Milan (0-3 para Milan a media parte, en una final que acabó ganando el Liverpool).

Los jugadores del Zaragoza creyeron en las POSIBILIDADES. Los del Girona hacían sus cálculos de PROBABILIDADES. Y llegó el desastre.

A media parte, el Zaragoza ya ganaba 0-3 y había empatado la eliminatoria. En Girona, de la confianza (o mejor, de la esperanza) se pasó a la ansiedad, al miedo, al estrés. Y así no hubo forma de levantar el partido. Los del Girona esperaban un resultado y de la frustración, se olvidaron de lo que podían hacer para jugar lo mejor posible y así tener opciones de conseguir sencilamente pasar a la siguiente eliminatoria.

Para ese día funesto en Girona, la esperanza tendría que haber sido lo primero en perderse, para así permitir que los jugadores (y entorno) se centrasen en el trabajo (esfuerzo, concentración…) en busca de hacerlo bien (en cualquier circunstancia, preparados para todo), y así asegurarse las opciones de tener el resultado suficiente para pasar la eliminatoria.

No aprendieron la lección, el partido acabó 1-4, y el sueño de Girona FC de jugar en primera se deshizo.

Decepción en Girona tras 1-4

Los jugadores de Girona se lamentan tras caer derrotados contra el Zaragoza (Agustí Ensesa, La Vanguardia)

De nuevo, mucho en juego, y como ya comenté en en anterior post, nadie en el staff para avisar de las trampas mentales. ¿Cuándo se darán cuenta los clubes de la necesidad de incorporar la figura del psicólogo de una forma consistente?

Ah! Sí… Hay un club que lo tiene en su staff… Y también tiene tres copas en sus vitrinas…

 

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

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