La conexión equipo-afición y el entrenador-fusible

noviembre 18, 2018

Estamos en la era de la globalización mediática del deporte. Al flujo informativo a través de los medios tradicionales se le suma el tráfico por las redes sociales. La vida de un equipo ya no solo pertenece puertas adentro al equipo y puertas a fuera a los socios o abonados. Los periodistas entran en los vestuarios, las charlas pre-partido se transmiten, los tiempos muertos son públicos… Los seguidores no son solo espectadores sino comentaristas en vivo vía Twitter o a través del chat asociado al medio que esté ofreciendo el partido. Ante esta dispersión de información, es difícil mantener un relato único en el que los seguidores se identifiquen, aunque esto no és óbice para que el club no lo intente a través de todas la herramientas disponibles: información generada por el departamento de prensa (hacia los medios tradicionales), información ofrecida en la web, canal Youtube, canal Twitter, etc. Aunque de todas las fuentes posibles, el mensaje del entrenador jefe es lo más potente, no solo porque es el representante legítimo de la filosofía y el estado del equipo, sino también por la frecuencia de sus apariciones en los medios.

Que el club y en en especial el equipo insignia definan y defiendan una idea o una filosofía reconocible es crucial para conseguir una buena conexión con los seguidores más cercanos al equipo. Pero también lo es para generar una “marca” a un nivel sociológico más amplio. Una marca (imagen) puede construirse por la forma especial de hacer las cosas (San Antonio Spurs, en baloncesto), por un estilo de juego consistente en el tiempo (FC Barcelona, en fútbol), por la política de fichajes (Athletic de Bilbao, en fútbol), o por apostar decididamente por la cantera (Joventut de Badalona, en baloncesto). Seguramente hay más ejemplos y otras formas de generar “marca”, y evidentemente, muchas más opciones de seguir una filosofía que sea reconocible por la afición.

Cuando hay tanta competencia en el ocio, contar con el compromiso de los abonados (o socios) y lograr adherencia de los máximos seguidores posibles pasa indefectiblemente por establecer una conexión sentimental con ellos. No es nuevo; de hecho es aquello tan conocido de “SENTIR LOS COLORES”. Pero en esto, es tan iluso pretender que un jugador nuevo fichado a base de talonario sienta los colores y ame el escudo desde el primer día, como iluso es pretender contar con el amor incondicional de los seguidores a cambio de nada.

Los grandes clubes pueden ofrecer espectáculo y/o títulos. Pero está claro que no todos van a poder, e incluso pudiendo, quizás no sea suficiente para conseguir una buena y duradera (¡incondicional!) conexión con los aficionados. Es por ello que el relato, la filosofía, los valores, la forma de funcionar, etc., son fundamentales para conseguir esta vinculación sentimental.

Independientemente de la filosofía o los valores escogidos, quizás la clave esté en la estabilidad. Si recordamos los ejemplos dados anteriormente, todos esos clubes mantienen su marca reconocible durante un largo período de tiempo. Ahora bien… ¿qué pasa cuando no hay una “marca” o filosofía asociada al club y la conexión con los seguidores pasa por la identificación con el equipo (valores, juego, jugadores…)? En este caso, la estabilidad aún toma más relevancia. Que el entrenador y los jugadores sean conocidos, reconocidos como propios, o ¡amados!… pasa por su continuidad.

El “resultadismo” es el enemigo nº 1 de la continuidad. Lo sufren especialmente los entrenadores, principales víctimas de las urgencias por los resultados o la clasificación. Se cambia al entrenador cuando el equipo “va mal” (¡o no!) con la “esperanza” que con otro entrenador el equipo “vaya mejor”. Algunos equipos han sido hasta capaces de repetir el ciclo dos veces con los mismos protagonistas (Baskonia, en baloncesto, ha despedido dos veces al entrenador Pedro Martínez sustituyéndolo otras tantas por Perasovic). No se tiene en cuenta que las grandes épocas de los grandes equipos han sido fruto de la estabilidad en los banquillos y en las plantillas (siguiendo con el baloncesto, los Lakers de Patt Riley o los Bulls de Phil Jackson; o en España, Barça de Xavi Pascual y actualmente el Real Madrid de Pablo Laso). Y lo que es más grave, los directivos no tienen en cuenta el papel clave que juega el entrenador como transmisor del relato, los valores y la filosofía del equipo. Si el entrenador no tiene continuidad, el relato basado en los (supuestos) valores y la filosofía del equipo tampoco. Y sin continuidad, a los seguidores les cuesta identificarse con el equipo / club.

Segundo relevo Martínez – Perasovic en el Baskonia. Foto: Gigantes

Los directivos, por tanto, deberían ocuparse de construir o mantener una “marca” para su club que fuera reconocible por los seguidores, en busca de conseguir y fortalecer los vínculos sentimentales con ellos. Y a partir de ahí, escoger (racionalmente) a los entrenadores que encajen mejor con los valores, la filosofía o el estilo de juego que el club ya posea o pretenda mostrar. El caso más claro es el FC Barcelona de fútbol y su apuesta por un estilo de juego heredado desde la época de  Johann Cruyff como entrenador.

Ahora bien, tengan o no los clubes una “marca” o filosofía consolidada, conseguir seguidores (¡y jugadores!) identificados y comprometidos con el equipo pasa por dar continuidad al entrenador (y a los propios jugadores). Y es que cuando se entra en una dinámica de cambios con la “esperanza” que las cosas vayan mejor, quizás se consiga alguna victoria más, quizás se consiga relanzar a un equipo en crisis, pero el equipo pasa a no ser reconocible (por el carroussel de jugadores nuevos en cada temporada y por los cambios en el estilo de juego), y la identificación sentimental entre equipo y seguidores se rompe a la vez que las gradas se van vaciando.

Tradicionalmente (al menos hasta la llegada de -mucho- dinero extranjero), el fútbol inglés nos ha enseñado que la fidelidad de los seguidores no se consigue por ofrecer “esperanza” en los resultados, sino generando complicidad y CONFIANZA INCONDICIONAL con el equipo, fruto de la continuidad especialmente en los banquillos, y con ella, el mantenimiento de un relato reconocible asociado a los valores del club. En cambio, lo que ya hace tiempo que vemos en el fútbol y el baloncesto español (las dos principales ligas profesionales), es que el entrenador se ve condenado a asumir el rol de fusible y pagar por los bandazos que dan los clubes mayoritariamente por falta de visión.

por Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro “Entrenando al entrenador…

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25 años de Barcelona’92: “Los chicos de oro” (fútbol)

junio 14, 2017

Se cumplen 25 años de las Olimpiadas en Barcelona’92. Una buena oportunidad para recordar lo que representaros esos Juegos, los éxitos de la delegación española, entre ellas las de la selección de fútbol que ganó el oro.

El documental Los chicos del oro (Movistar Plus) repasa la trayectoria de la selección, la preparación en las concentraciones, la competición, las vivencias de los jugadores, los momentos clave… pero sobre todo quiero destacar este documento como constatación de la  importancia de la “revolucionaria” inclusión de los psicólogos Jesús García Barrero y Rosana Llames para trabajar con el equipo.

Independientemente de los efectos directos de las intervenciones realizadas por los psicólogos, el hecho mismo de hacer algo “especial” durante la preparación, seguro que ayudó al colectivo a concienciarse de la excepcionalidad que representaba la participación en unos Juegos Olímpicos. Esto, que para otros deportes está totalmente asumido (algunos se planifican por ciclos olímpicos), seguramente ayudó a que los jugadores de la selección (la mayoría ya en el escenario o a las puertas de la profesionalidad) encontrasen un sentido especial a lo que estaban haciendo, más allá de la recompensa en forma de dinero.

Por lo que se intuye en el documental, contar con psicólogos en el equipo pudo permitir que ciertos jugadores pudieran contar con alguien a quien confiar sus cosas, sin miedo a malas interpretaciones ni a consecuencias por parte de los técnicos.

Aunque en el documento se desvelan los recelos y las dificultades iniciales para entender los procedimientos planteados especialmente por Jesús, todos los implicados concluyen que la figura del psicólogo fue fundamental para el éxito de la selección.

Parte del éxito, seguramente vino por otros factores, que también se visualizan o se intuyen en el documental, factores en los que habitualmente la figura del psicólogo interviene, de forma directa o indirecta, y que se detallan a continuación:

  • La cohesión gracias al ambiente entre los componentes y gracias a la asunción colectiva de roles distintos en función de las posibilidades de aportación de cada uno.
  • La importancia de los líderes “informales” del equipo y en especial la del capitán, Roberto Solozábal, que ejerció formidablemente su rol como representante y negociador ante los directivos.
  • La tolerancia o la empatía, que se le intuye por las declaraciones en el documental, del seleccionador, Vicente Miera, ante situaciones propias de jóvenes de 21 años con proyección profesional, seguramente desaconsejables desde la perspectiva del rendimiento, pero que generaron unos efectos secundarios muy beneficiosos en el grupo.
  • La tranquilidad del seleccionador, que seguramente ayudó a poder afrontar situaciones de presión con la calma necesaria para mostrar a los jugadores que el camino seguía siendo estar centrados en el juego, y no en lo que significaba ganar o perder.
  • El diseño de las concentraciones previas y ya en el campeonato, buscando contener la lógica e inevitable dispersión siempre presente en el entorno social de los Juegos.
  • La combinación adecuada entre concentración y distensión. Si se dan las condiciones propicias, programar actividades de distensión evita el agobio de tantos días en régimen de concentración, y favorece estados de ánimo positivos.
  • La presencia de la selección en la ceremonia de apertura, no prevista inicialmente, podría haber sido un motivo de dispersión, pero probablemente ayudó a “injertar” en los jugadores el sentido o la importancia que tienen los Juegos en la sociedad, contribuyendo positivamente a la motivación para hacerlo lo mejor posible.
  • La gestión de las expectativas, buscando evitar triunfalismos gracias a respetar al rival, estudiando sus puntos fuertes y preparando la forma de afrontarlos.
  • La unidad entre equipo y público. Hoy en día, ver el Camp Nou repleto de banderas españolas, como ocurrió entonces, es impensable. Pero seguro que algo se hizo para hacerlo posible. Por ejemplo, en la inauguración de los Juegos, sus majestades los Reyes de España fueron recibidos con el himno catalán, “els Segadors”. Estas medidas protocolarias fomentaron el respeto mutuo y permitieron el encaje de sentimientos compartidos, facilitando la identificación con la selección por parte del público, mayoritariamente catalán.

De las 22 medallas logradas por la delegación española en los JJOO de Barcelona’92, en 17 de ellas estuvo presente la figura del psicólogo del deporte. Esperemos que este 25 aniversario sirva para recordar también este hecho y así reivindicar el papel de esta disciplina para ayudar a conseguir el máximo rendimiento deportivo combinado con el mejor bienestar personal posible.

 

por Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro “Entrenando al entrenador…


Ideas y actividades para construir equipos

diciembre 3, 2014

Ya podéis acceder a la serie completa de artículos dedicados a la construcción de equipos, que en su día se publicaron en la Revista Minut ACEB (Revista de la Asociación Catalana de Entrenadores de Baloncesto) y que ahora he revisado y traducido al español.

Son 10 artículos con ideas y actividades para construir y gestionar equipos deportivos, aunque también son aplicables al entorno laboral.

Ejercicio team building

Desde aquí podéis acceder directamente a los artículos.

  1. Estructura de equipo
  2. Dinámica de equipo
  3. La cohesión a través de los objetivos + Ejemplo del test CPO – Cohesión por objetivos
  4. El establecimiento de las normas
  5. El establecimiento de roles
  6. Mejorar el conocimiento mutuo y generar ambiente de equipo
  7. Promover la cooperación
  8. Promover la competitividad
  9. Aprovechar los liderazgos
  10. Construir confianza

En el apartado “Publicaciones” podréis acceder al resto de artículos.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador...

Pautas para cohesionar a un equipo

junio 5, 2014

A inicios de Junio de 2014 falleció Albert V. Carron, a los 73 años. Carron fue profesor e investigador en Psicología del Deporte en la School of Kinesiology, de la University of Western Ontario (Canadá). El legado más preciado para los psicólogos del deporte ha sido su modelo para entender y manejar la cohesión en equipos deportivos.

Este modelo, a grandes rasgos, indica que la cohesión en los equipos puede conseguirse gracias a que los componentes tengan claro el rol que se les otorga, lo acepten y lo cumplan. Si se dan estas tres condiciones en la mayoría de los componentes del equipo, la cohesión funcional está garantizada.

Tener claras estas condiciones, ayuda al entrenador a orientar su influencia como líder en busca de conseguir hacerse entender, motivar al deportista, o hacerle cumplir con las conductas esperadas.

Como homenaje a Albert V. Carron, me gustaría ofrecer un extracto de mi libro Entrenando al entrenador. Ideas y trucos para una comunicación constructiva y eficaz (Editorial Bubok), en el que narro una experiencia en la que aplicando algunas de las ideas de Carron, conseguimos que un grupo de deportistas se convirtiera en un equipo cohesionado.

CONSEGUIR QUE UN GRUPO SE CONVIERTA EN UN EQUIPO

En el Campeonato de España de Boxeo Olímpico (2007) acudí con la Selección Catalana y pude ser partícipe de un hecho insólito. Los boxeadores competían cada uno en su peso y por lo tanto, a priori no existían interacciones funcionales entre ellos. Técnicamente éramos un grupo. Pero ocurrieron algunos hechos que acabaron propiciando que ese grupo se convirtiera en un equipo:

  • El liderazgo del grupo estuvo perfectamente compartido entre el seleccionador, Juanma Cortés, y nuestro boxeador referencia, César Córdoba. César no sólo era el favorito en su peso, sino que la mayoría de público (en Huelva) lo reconocía como figura indiscutible, gracias a sus éxitos en Thai Boxing (Campeón del Mundo 2005). Lejos de generar distancia o envidias con el resto del grupo, César supo aglutinar a todos los boxeadores, erigiéndose como estandarte, consiguiendo que todos los compañeros estuviesen orgullosos de pertenecer al mismo equipo. Su implicación fue máxima en la generación de un ambiente de equipo increíble.
  • Las demás selecciones observaban cómo nuestro equipo se mantenía unido no sólo durante las competiciones, sino también durante las comidas y en los momentos de tiempo libre.
  • Éramos el equipo que en más ocasiones mantenía la unidad en el vestuario, asumido este aspecto de forma absolutamente natural, sin obligaciones de ningún tipo.
  • Teníamos una forma de trabajar diferente, con una organización que permitía a los boxeadores saber en cada momento lo que debían hacer, pudiendo ofrecer así más espacios de libertad.
  • Se creó una especie de “himno” espontáneo, un rap con una letra divertida y relacionada con uno de los mayores retos de los boxeadores, estar en el peso fijado por su categoría (¡“Sí, sí, sí, estamos en el peso, estamos en el peso!”).
  • Implicamos a todos para que animasen a sus compañeros cuando boxeaban, y aprovechamos esta coyuntura para crear un sistema de comunicación entre el púgil que combatía y los compañeros en la grada, que transmitían las órdenes que el entrenador insinuaba pero que no podía dar él directamente al estar prohibido por el reglamento.
  • Se combinaron perfectamente los objetivos individuales (ganar los máximos combates) con el objetivo de la selección (ganar el máximo de puntos para el ranking de autonomías).
  • Los boxeadores creyeron y se identificaron con el estilo técnico-táctico propuesto por el seleccionador, basado en el criterio olímpico, y que incluso fue reconocido como especial por los demás participantes.

Gracias a todo esto, un grupo con procedencias, ambientes, niveles socio-económicos, religiones (contábamos con un musulmán practicante), veteranía y niveles técnicos diferentes, se convirtió en un equipo de alto rendimiento, muy, muy unido y cohesionado.

Campeonato España Boxeo 2007

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."