25 años de Barcelona’92: “Los chicos de oro” (fútbol)

junio 14, 2017

Se cumplen 25 años de las Olimpiadas en Barcelona’92. Una buena oportunidad para recordar lo que representaros esos Juegos, los éxitos de la delegación española, entre ellas las de la selección de fútbol que ganó el oro.

El documental Los chicos del oro (Movistar Plus) repasa la trayectoria de la selección, la preparación en las concentraciones, la competición, las vivencias de los jugadores, los momentos clave… pero sobre todo quiero destacar este documento como constatación de la  importancia de la “revolucionaria” inclusión de los psicólogos Jesús García Barrero y Rosana Llames para trabajar con el equipo.

Independientemente de los efectos directos de las intervenciones realizadas por los psicólogos, el hecho mismo de hacer algo “especial” durante la preparación, seguro que ayudó al colectivo a concienciarse de la excepcionalidad que representaba la participación en unos Juegos Olímpicos. Esto, que para otros deportes está totalmente asumido (algunos se planifican por ciclos olímpicos), seguramente ayudó a que los jugadores de la selección (la mayoría ya en el escenario o a las puertas de la profesionalidad) encontrasen un sentido especial a lo que estaban haciendo, más allá de la recompensa en forma de dinero.

Por lo que se intuye en el documental, contar con psicólogos en el equipo pudo permitir que ciertos jugadores pudieran contar con alguien a quien confiar sus cosas, sin miedo a malas interpretaciones ni a consecuencias por parte de los técnicos.

Aunque en el documento se desvelan los recelos y las dificultades iniciales para entender los procedimientos planteados especialmente por Jesús, todos los implicados concluyen que la figura del psicólogo fue fundamental para el éxito de la selección.

Parte del éxito, seguramente vino por otros factores, que también se visualizan o se intuyen en el documental, factores en los que habitualmente la figura del psicólogo interviene, de forma directa o indirecta, y que se detallan a continuación:

  • La cohesión gracias al ambiente entre los componentes y gracias a la asunción colectiva de roles distintos en función de las posibilidades de aportación de cada uno.
  • La importancia de los líderes “informales” del equipo y en especial la del capitán, Roberto Solozábal, que ejerció formidablemente su rol como representante y negociador ante los directivos.
  • La tolerancia o la empatía, que se le intuye por las declaraciones en el documental, del seleccionador, Vicente Miera, ante situaciones propias de jóvenes de 21 años con proyección profesional, seguramente desaconsejables desde la perspectiva del rendimiento, pero que generaron unos efectos secundarios muy beneficiosos en el grupo.
  • La tranquilidad del seleccionador, que seguramente ayudó a poder afrontar situaciones de presión con la calma necesaria para mostrar a los jugadores que el camino seguía siendo estar centrados en el juego, y no en lo que significaba ganar o perder.
  • El diseño de las concentraciones previas y ya en el campeonato, buscando contener la lógica e inevitable dispersión siempre presente en el entorno social de los Juegos.
  • La combinación adecuada entre concentración y distensión. Si se dan las condiciones propicias, programar actividades de distensión evita el agobio de tantos días en régimen de concentración, y favorece estados de ánimo positivos.
  • La presencia de la selección en la ceremonia de apertura, no prevista inicialmente, podría haber sido un motivo de dispersión, pero probablemente ayudó a “injertar” en los jugadores el sentido o la importancia que tienen los Juegos en la sociedad, contribuyendo positivamente a la motivación para hacerlo lo mejor posible.
  • La gestión de las expectativas, buscando evitar triunfalismos gracias a respetar al rival, estudiando sus puntos fuertes y preparando la forma de afrontarlos.
  • La unidad entre equipo y público. Hoy en día, ver el Camp Nou repleto de banderas españolas, como ocurrió entonces, es impensable. Pero seguro que algo se hizo para hacerlo posible. Por ejemplo, en la inauguración de los Juegos, sus majestades los Reyes de España fueron recibidos con el himno catalán, “els Segadors”. Estas medidas protocolarias fomentaron el respeto mutuo y permitieron el encaje de sentimientos compartidos, facilitando la identificación con la selección por parte del público, mayoritariamente catalán.

De las 22 medallas logradas por la delegación española en los JJOO de Barcelona’92, en 17 de ellas estuvo presente la figura del psicólogo del deporte. Esperemos que este 25 aniversario sirva para recordar también este hecho y así reivindicar el papel de esta disciplina para ayudar a conseguir el máximo rendimiento deportivo combinado con el mejor bienestar personal posible.

 

por Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro “Entrenando al entrenador…

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La trampa de Garbiñe Muguruza

marzo 15, 2016

La tenista de Caracas afincada en Cataluña (Tenis Barcino), Garbiñe Muguruza, firmó un 2015 de vértigo, acabando el año en tercera posición en el ranking WTA (ver resultados aquí)

Esta progresión comportó popularidad, múltiples apariciones en medios de comunicación, y claro, catapultarse en las expectativas, gracias a los mass media, que ya presentaban a Garbiñe como potencial futura número 1. (“Me veo como número 1”, ver noticia aquí).

Pero todo parece haberse torcido en el 2016. En Doha, Garbiñe explotó al perder en cuartos contra Petkovic. Se bloqueó, hasta el punto que (inusualmente) su entrenador intentó calmarla y reorientarla para intentar acabar lo mejor posible el partido. Fue en vano.

Yo no me quiero morir por una bola. Yo no.  Esto es lo que le dijo a su técnico, Sam Sumyk. Estaba claro que mentalmente no estaba preparada para luchar, y no lo estaba porque estaba convencida que no había nada que hacer. (ver reacción aquí).

Muguruza y Sumik

Más adelante, en Indian Wells, tras caer ante McHale, Garbiñe explotó de nuevo: “¿Cómo voy a calmarme? No quiero jugar más” (Ver noticia aquí).

Garbiñe parece haber caído en la trampa… La misma trampa que la llevó a manifestarse como futura número 1, ahora la lleva a verse incapaz de seguir esforzándose o a seguir compitiendo ante las dificultades de conseguir un resultado.

¿Cual es esa trampa?

Las expectativas basadas en los resultados (amplificadas por el entorno y los medios de comunicación), pueden acabar convirtiéndose en obligación de ganar. Esta presión puede activar un sentimiento de amenaza en caso de no llegar al nivel de exigencia esperado. Las expresiones más habituales de este sentimiento de amenaza son el miedo a perder y en consecuencia, el estrés, y de forma aguda el bloqueo (los dos ejemplos de Garbiñe lo son).

Pensar en tener que ganar lleva a la jugadora a no soportar el poder perder.

Y esa es la trampa. Garbiñe estaba preparada para ganar y triunfar, pero parece no estar preparada para poder perder. Se dejó llevar por las expectativas centradas en lo probable de los resultados, y no parece ahora saber adaptarse a las posibilidades reales de perder, que pueden darse en cada partido.

Y es que por muchas probabilidades que un favorito tenga de ganar, siempre existe la posibilidad que ese día pueda perder. Y si el tenista no está preparado mentalmente para asumir esas complicaciones que ese día PUEDEN PASAR, si esas complicaciones se acaban dando (un parcial 3-0, recibir varios “aces”, encadenar dos errores no forzados, etc.) y el tenista se altera por ellas, pierde la concentración, ve amenazadas sus expectativas de victoria, aparece el estrés, aumentan las opciones de errores por precipitación… y se entra en un círculo vicioso que lleva a rendir mal, y por lo tanto, a aumentar las posibilidades de derrota.

¿Cuál es el antídoto a esta trampa mental? Aunque no es nada fácil, es un proceso que lleva tiempo, y cada persona es un mundo, si se siguen estos pasos, tenistas y deportistas como Garbiñe aprenderían a ESTAR PREPARADOS PARA PODER PERDER:

  1. Pensar en las POSIBILIDADES y no en las PROBABILIDADES
  2. Ajustar EXPECTATIVAS a las posibilidades
  3. Cambiar la OBLIGACIÓN por DESEO
  4. Convertir el deseo en OBJETIVOS
  5. Generar CONSCIENCIA sobre el trabajo / logro de los objetivos
  6. Aprender a identificar ESTADOS DE DESAJUSTE
  7. Utilizar los recursos trabajados de forma consciente como arma para el REAJUSTE cuando aparecen las “turbulencias mentales”

Estar preparados para poder perder minimiza los efectos nocivos de las expectativas basadas en las probabilidades de victoria. Y esto es algo que se trabaja desde la psicología del deporte.

Detrás de esta trampa hay un montón de procesos psicológicos que explican cómo un deportista orienta su motivación, cómo se concentra, cómo se generan expectativas, cómo esas expectativas se convierten en creencias, cómo esas  creencias afectan a la confianza de una forma tramposa, como esa trampa activa el miedo, cómo el miedo se convierte en estrés, cómo el estrés afecta a la concentración, etc.

Aparte de identificar las causas y los procedimientos mentales que activan las trampas mentales, el psicólogo es la figura más habilitada para entrenar al deportista en las técnicas necesarias para gestionar esta trampa. Técnicas que van a servir para cambiar las expectativas, identificar pensamientos disfuncionales y cambiarlos, identificar estados de desajuste, saber ajustar la tensión y la concentración en momentos complicados, etc.

Lo misterioso del caso de Garbiñe Muguruza y de otros muchos deportistas (y equipos) que han caído en esta trampa, es que habiendo tanto en juego no aprovechen los recursos que la psicología pone a su alcance para tratarlo.

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

La gestión del entorno

diciembre 12, 2015

Una de las tareas en la que los psicólogos del deporte podemos ayudar más a deportistas o a entrenadores es en la gestión del entorno, es decir, cómo manejar situaciones derivadas del entorno (mediático, social, laboral, académico, familiar…) que rodean a los deportistas o al equipo.

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Algunos ejemplos de situaciones donde el papel del entorno es crucial:

Situación 1: Un equipo ficha a un jugador joven, extranjero. Es la primera vez que este jugador sale de su país, y prácticamente de su casa. No conoce el idioma del país de donde es el club, y tampoco habla bien el inglés. El club no tiene recursos como para hacer venir la familia con él. Tampoco la pareja.

Situación 2: Un club de baloncesto “importante” ficha un niño que despunta en su equipo de la escuela. Este niño pasará de tener el rol más importante a ser el jugador número 11 o 12 del nuevo equipo. Vive lejos, y necesitará que los padres o alguien lo acompañe cada día.

Situación 3: Un club de baloncesto sigue la política de hacer equipos cortos (pocas fichas) para potenciar la rotación de jugadores hacia los equipos superiores. Uno de los equipos (senior B) cuenta con 8 jugadores que comienzan estudios de grado. Algunos de ellos tienen que doblar actividad con el senior A, teniendo en cuenta que los entrenamientos terminan muy tarde por la noche.

¿Cómo gestionar estas situaciones?

En el apartado “Publicaciones” encontraréis un nuevo artículo dedicado a este tema, publicado en la revista Minut ACEB (Asociación Catalana de Entrenadores de Baloncesto), donde explico cómo abordar situaciones como estas y de otra índole.

Podéis acceder directamente al artículo clicando aquí.

 

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

¿Por qué Rafa Nadal no necesita psicólogo?

marzo 11, 2015

En unas declaraciones recientes, recogidas en Planeta Tenis, Rafa Nadal comentaba que “no se deberían utilizar psicólogos para el tenis, sino para otros temas más importantes en la vida misma“. Como psicólogo del deporte, confirmo que, efectivamente, a Rafa Nadal no le hace falta trabajar con psicólogo. Y en este artículo, pretendo explicar el porqué.

1. Combinación de personalidad + trabajo orientado por el entrenador = perfil óptimo

El entrenador y tío de Rafa, Toni Nadal, ha trabajado desde siempre en busca de orientar psicológicamente la actitud y la motivación de Rafa para conseguir un perfil motivacional óptimo para el tenis (y para casi todo lo relacionado con el rendimiento). Este perfil, lo podríamos resumir de esta forma:

  • Perspectiva de meta (forma de motivarse) orientada 100% al proceso, a ser mejor cada día, a cómo jugar, en lugar de los resultados. En este video, podéis escuchar unas declaraciones que lo ejemplifican.
  • Locus de control interno. Aunque está rodeado de un gran equipo de profesionales, Rafa sabe que la responsabilidad de su evolución como deportista es exclusivamente suya. Él se encarga de aprovecharse de todos ellos, o de exprimirles para que le expriman a él.
  • Estilo atribucional interno. Nunca utiliza excusas para una derrota. Siempre valora los resultados buscando conclusiones que le permitan seguir creciendo.
  • Independencia de campo. Aunque las condiciones sean muy desfavorables, Rafa tiende a seguir rindiendo al máximo, sin lamentarse.
  • Autoconfianza y autoeficacia “sanas”. Rafa se siente preparado para poder competir al máximo nivel, gracias a la confianza que tiene en sus propios recursos, y no por estar esperanzado por conseguir un resultado concreto.

2. Optimización de los entrenamientos

Relacionado con lo anterior, Rafa se caracteriza por aprovechar al 100% los entrenamientos. Él mismo dice que quizás no es el que más entrena en el circuito, pero sí el que más concentrado lo hace. Y esto lo puedo corroborar personalmente. Algunos de los tenistas con los que he trabajado, eran invitados por él para entrenarse en su club de Manacor. Al volver, me comentaban que Rafa mantenía durante todo el entrenamiento una gran concentración y la máxima intensidad, buscando hacerlo lo mejor posible, golpe a golpe (¡incluso cuando los “sparrings” eran juniors!).

3. Hábitos, entorno y estilo de vida

Aunque él reconoce que su dieta no es “modélica”, su estilo de vida es y se enfoca mayoritariamente hacia el alto rendimiento. A lo que los psicólogos llamamos el “entrenamiento invisible”, él le da una importancia máxima (descanso, cuidado personal…). Y la forma de organizar su vida, su familia, su pareja, sus hábitos personales, etc., le permite afrontar sus compromisos con la máxima estabilidad emocional.

4. Estabilidad emocional en competición

Aparte de lo comentado en el punto anterior, a tan alto nivel, la diferencia entre ganar o perder depende de lo que hagas antes y durante el partido, de forma que te permita demostrar el nivel real que tienes, sin que alteraciones, frustraciones, despistes, relajaciones, etc., afecten al rendimiento.

¿Cómo consigue Rafa esto? En general, gracias a sus rutinas antes, durante y después de la competición. De una forma más concreta, podemos destacar esto:

  • Ajuste óptimo de tensión y concentración, gracias a la gestión de los momentos previos al partido, el calentamiento, los momentos de espera, y los preparativos justo antes del partido.
  • Rutinas fijas, trabajadas y útiles, que él sigue a rajatable para la preparación del servicio o del resto, entre puntos y en los descansos.

(Un aparte. Se ha hablado mucho de las “manías” de Rafa Nadal. En este mismo blog podéis consultar un post acerca de esto. Sean manías o rutinas, que no supersticiones, la clave es que le sean útiles. Y para él lo son, porque lo mantienen ocupado en algo útil en lugar de estar preocupado, y porque siempre hay una razón detrás. Por ejemplo, ¿por qué Nadal no para de mover sus piernas en los descansos? Para mantener la tensión justa, con la que él le gusta jugar, y que es elevada.).

  • Control del “péndulo de las emociones”. Rafa escoge los momentos de euforia para cuando lo necesita realmente, y no sólo para animarse, sino para influir en la confianza del rival. O sea, que no se “descontrola” gratuitamente. Y por otro lado, se controla muy bien en los momentos de frustración, después de error no forzado o de perder un punto crucial. Gracias a esto, su tensión se mantiene en unos niveles ajustados, que le permiten estar lo mejor concentrado posible, sólo centrado en cómo jugar, bola a bola. Y gracias a esto, no da señales de debilidad, lo que le convierte en un rival temible para los partidos donde el cansancio suele pasar factura.
  • Concentración “operativa”, centrada sólo en cómo jugar, para lo que a veces recurre a la técnica de las palabras clave, como recordatorios para re-enfocarse entre puntos o durante los descansos, como podéis ver en este artículo del diario Marca.

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Foto: Christopher Johnson (globalite)

Seguro que hay muchos más aspectos que explican por qué Rafa Nadal es tan buen tenista. Pero he escogido éstos porque son los factores donde los psicólogos del deporte podemos ayudar más. Quizás Rafa no lo necesite, porque entre él y su tío y entrenador han construido una “máquina perfecta”, o casi.

Pero si tú eres jugador, y te das cuenta de que estás lejos de conseguir gestionar estos aspectos tal como se describen aquí,  quizás a tí sí te sirva trabajar con un psicólogo para conseguir paracerte a Rafa Nadal en estos aspectos, y así, conseguir la mejor versión de ti mismo.

O si eres entrenador y te das cuenta que estabas descuidando algunos de estos factores, también puede serte de ayuda trabajar con un psicólogo para que te asesore en la forma de orientar psicológicamente a tu jugador.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador...

Psicología LOW COST para deportes de equipo

noviembre 13, 2014

A principios de noviembre de 2014, tuve la oportunidad de dirigir un taller en el Congreso Internacional de Psicología Aplicada al Fútbol (CIPAF), que se realizó en el INEFC de Barcelona.

2014 CIPAF

En el taller presentaba un par de casos en los que había intervenido en deportes de equipo (hockey hierba y baloncesto) con una metodología muy eficiente, por lo que se habían conseguido muy buenos resultados con poco coste.

Low cost = eficiencia

Que una intervención psicológica pueda ser eficiente o low cost, no quiere decir que se baje el precio. Al contrario. Las propuestas low cost presentadas no consistían en rebajar el precio por “quilo de psicología“, sino en buscar formas de intervenir con menos “quilos de psicología“.

Las claves para conseguir una intervención psicológica eficiente o low cost en deportes de equipo, son las siguientes:

1/ Dar en el clavo.

El psicólogo debe escoger las áreas de intervención donde mejor pueda trabajar, en busca de conseguir unos objetivos bien seleccionados, con una metodología bien diseñada, que apunte de forma precisa hacia la consecución de los objetivos, y facilite la participación de los agentes implicados (entrenadores y/o jugadores), sin generar rechazo.

“Dar en el clavo” no es fácil, y no es una cuestión de suerte. Cuanta más experiencia tenga el profesional, más probabilidades habrá que haya aprendido a valorar convenientemente la situación y la demanda de los clientes, podrá contar con más recursos metodológicos, y sabrá transmitir esa metodología con más convicción y autoridad.

Por lo tanto… “dar en el clavo“, que es una de las claves de la eficiencia, estará en manos de profesionales con experiencia, que no son los que cobran menos por sus servicios. A pesar de ello, será más rentable invertir un dinero concreto en un “quilo de psicología” servida por un experto, que no gastar la misma cantidad de dinero en “muchos quilos de psicología” servida por un profesional inexperto.

La psicología bien aplicada no es cara, es rentable

2/ Trabajar con el entrenador. 

La segunda clave para la eficiencia en intervenciones psicológicas en deportes de equipo, es trabajar con el entrenador. Trabajando a través de él, llegas a todos los jugadores. Y a través de él, trabajas todos los aspectos psicológicos presentes en las dinámicas de entrenamiento y competición.

En este mismo blog, podéis consultar artículos que traten este punto:

3/ Trabajar a distancia.

La tercera clave para intervenciones psicológicas low cost en deportes de equipo, es introducir el trabajo a distancia con el entrenador. El trabajo on line permite reducir horas presenciales y desplazamientos, con lo cual abarata los costes. Y por contra de lo que se podría interpretar, si está dirigido por un buen profesional, experto en esta metodología, el trabajo on line ofrece considerables ventajas.

En el video siguiente, se detalla la forma de trabajar a distancia y las ventajas que ofrece. Acceder al video.

Dar en el clavo, trabajar con el entrenador, y introducir el trabajo a distancia, las tres claves para una intervención psicológica  eficiente en deportes de equipo.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

¿El psicólogo? ESTÁ ALLÍ, gracias.

julio 28, 2014

 

El fichaje de Joaquín Valdés como psicólogo del primer equipo del FC Barcelona junto al entrenador Luís Enrique, y su presencia habitual en los entrenamientos junto al míster, está dando visibilidad al rol del psicólogo dentro del staff técnico.

En la web del Barça comentan las diferentes funciones de los técnicos de la actual plantilla (ver el video clicando aquí) aunque de todos los roles, el del psicólogo es de quien menos se intuyen sus funciones por las imágenes (y tampoco las explican).

Los hombres de Luís Enrique

Staff técnico del FCB 2014-15. Joaquín Valdés, a la derecha (Fuente: http://www.fcbarcelona.es)

Pero lo que está claro es que el psicólogo… ESTÁ ALLÍ (en los entrenamientos, en los partidos, en las reuniones…).

ESTAR ALLÍ es tremendamente importante por varias razones:

  • El psicólogo se “empapa” de las dinámicas que se dan en los entrenamientos, partidos, desplazamientos, concentraciones… Esto le permite entender mucho mejor el contexto para después poder asesorar al entrenador (y ayudantes) o poder ayudar a los jugadores.
  • Los jugadores ven al psicólogo como un técnico más, cosa que ayuda a que se desvanezca la imagen ya tan desgastada del psicólogo como alguien que trata problemas clínicos fuera del entorno deportivo. El psicólogo es un entrenador más que se cuida de las habilidades psicológicas de los jugadores o de la gestión que hace el entrenador de los aspectos psicológicos presentes en la vida del equipo.

Pero hay más… El psicólogo puede ESTAR ALLÍ aparentemente sin hacer nada, aunque en realidad está haciendo mucho. Tal como he dicho antes, el psicólogo está observando constantemente aquellos factores presentes en la vida del equipo que pueden ser relevantes para poder asesorar mejor al entrenador o poder ayudar mejor a los jugadores que lo requieran.

  • El psicólogo observa a los jugadores para poder conocerles a fondo sin tener que realizar ningún test por escrito. La observación es mucho mejor que pasar cualquier test, primero porque  los jugadores odian hacerlos; y segundo, porque la información que se recoge es mucho más veraz, directa y contectualizada. Lo que el psicólogo observa de los jugadores, para después poderles ayudar o asesorar al entrenador sobre cómo tratarles, es básicamente lo siguiente:
    • Estado de ánimo (cómo está ese día en concreto cada jugador)
    • Habilidades psicológicas (concentración, ajuste de tensión, control de impulsos…)
    • Actitud y motivación (capacidad de adaptación, capacidad agonística, perseverancia, tolerancia a la frustración…)
    • Personalidad (grado de extroversión, labilidad emocional, autoestima…)
  • También observa cómo se estructura el grupo (roles, subgrupos) y cómo funcionan las dinámicas internas (clima de trabajo, ambiente social, cohesión…)
  • Y especialmente, observa sin tregua todo aquello que hace y dice el entrenador, dentro y fuera del campo, analizando la repercusión que pueda tener en relación a los aspectos psicológicos presentes en cualquier momento de la vida del equipo.

Luís Enrique dijo el día de su presentación que el psicólogo “era para él”. Y en verdad, ESTANDO ALLÍ, Joaquín Valdés puede ayudar y mucho al entrenador a gestionar mejor los aspectos psicológicos, de forma que ayuden a optimizar los entrenamientos (para ser mejores) y a estabilizar el rendimiento (para ser capaces de demostrar ese nivel en los partidos).

Para el psicólogo, ESTAR ALLÍ a veces tiene premio. Quizás ha estado allí durante un montón de entrenamientos, quizás semanas, quizás meses… Pacientemente, haciendo su trabajo. Y a veces llega un momento en que el entrenador lo necesita y él tiene la clave que puede desencallar una situación conflictiva, o tiene la receta que puede ayudar al equipo a salir de ese túnel o romper esa mala racha… El psicólogo habrá tenido que ESTAR ALLÍ para en ese momento ser eficaz, preciso y al mismo tiempo ofrecer soluciones “ecológicas”, que el entrenador pueda adoptar y hacerlas suyas, que no sean extrañas para él ni para los jugadores.

Y si la cosa sale bien (como si sale mal), el psicólogo seguirá ESTANDO ALLÍ, como sin hacer nada.

Esta es la virtud del psicólogo del deporte (del buen profesional de la psicología del deporte), pero esta misma “invisibilidad” es la razón por la que este rol tan importante en el mundo profesional no ha cuajado de momento de forma consistente en los equipos técnicos. Pero esto es otra batalla…

Otro premio de ESTAR ALLÍ, quizás el que más agradecemos los psicólogos, es cuando al final del entrenamiento se nos acerca un jugador y de la forma más natural del mundo nos dice: “Quiero comentarte una cosa...”.

ESTAR ALLÍ habrá valido la pena.

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

Técnicas de control de impulsos (aprovechando el tema Luís Suárez…)

julio 1, 2014

En el Mundial de Fútbol (Brasil 2014), durante el partido que enfrentaba la selección de Italia con la Uruguay, Luís Suárez, jugador y figura indiscutible de esta última, propició un mordisco a un defensa italiano después de no poder completar una acción que tenía posibilidades de poder acabar con posibilidades de gol.

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FUENTE: http://amenzing.com/019803/el-video-y-la-foto-que-demuestran-el-mordisco-de-luis-suarez-a-chiellini/

Esta no era la primera vez que Luís Suárez mordía a un contrario. Ya había sucedido otras dos veces, siempre fruto de una reacción a una frustración mal controlada. Pero a diferencia de las otras dos ocasiones, esta vez la FIFA le ha aplicado una sanción ejemplar, hasta el punto que el propio agredido (Chiellini) ha manifestado que el castigo era desproporcionado.

No sé si esta medida habrá ayudado a Luís Suárez o a sus asesores para que el jugador, nueve días después de la agresión, haya pedido perdón públicamente y haya manifestado su compromiso que este tipo de conductas no volverán a pasar. Sea como sea, está claro que la falta de control de impulsos es un problema que Luís Suárez debe resolver, ya que después de tres episodios, cualquier recaída podría ser definitiva para su reputación como jugador.

¿Qué provocan estos impulsos?

Estos días se ha escrito y hablado mucho acerca de esto, aprovechando el tirón mediático de este jugador. Las ideas más repetidas han sido:

Impulsividad y falta de autocontrol. Estamos hablando de un jugador cuya personalidad es precisamente la de “tener hambre”, la de ser ambicioso y competitivo en extremo. Esto no es malo en sí mismo, excepto si el jugador no sabe reprimir la frustración al no ver sus deseos cumplidos. Y parece que este es el caso.

Falta de límites en su educación (y en su entorno). Si una persona recibe una educación en la que no se ponen suficientes límites, sin vivir situaciones de frustración, pierde oportunidades de desarrollar convenientemente la capacidad de autocontrol. Quizás no podemos hacer muchas conjeturas acerca de su educación infantil, pero ahora mismo estamos viendo como, lejos de reprenderle por haber sido expulsado del Mundial, sus seguidores le siguen animando y jaleando, empezando por el Presidente de Uruguay (que estaba entre la multitud de los seguidores que esperaban al jugador en su regreso anticipado desde Brasil). En lugar de castigarle, están reforzando una imagen ligada a unas acciones agresivas, que no ayudan al jugador a entender la necesidad de tener que controlarse. Mientras el jugador no reciba mensajes claros por parte de todos los agentes sociales, el mensaje no calará profundamente. Esta vez, la FIFA lo ha hecho, pero sus seguidores no. Y estamos por ver si los clubes que lo pretenden para la temporada que viene, harán algún movimiento en este sentido.

¿Cómo controlar los impulsos?

El castigo es una consecuencia negativa que se aplica sobre una persona esperando no haga de nuevo una conducta negativa. Aunque puede tener algún efecto (puede ayudar al jugador a ver que tiene un problema, quizás le convence de  la necesidad de cambiar…). Un castigo puede ser aplicado por parte de diferentes agentes (la FIFA en este caso). pero seguramente no será suficiente: habrá que hacer alguna cosa más para ayudar al jugador a qué aprenda a controlar esos impulsos.

Lo más efectivo en estos casos no es convencer al jugador (aunque no es malo intentarlo) sino que hay que ayudarle a trazar un nuevo camino, entre sus pensamientos /emociones y sus conductas. Instaurar un nuevo mecanismo o forma de funcionar. Este trabajo es el que corresponde a un psicólogo.

Hasta ahora el mecanismo era:

Deseo vs. Deseo no cumplido = Frustración – Ira – Respuesta desadaptada (Mordisco).

Si trabajamos con la ACTITUD, podemos hacer variar el mecanismo así:

Deseo vs. Deseo no cumplido = Aceptación (como lance del juego) – No alteración – Respuesta adaptada (mantenerse concentrado)

Este trabajo requiere cierto tiempo; requiere revisar lo pasado y aprovechar cualquier situación que sobrevenga para trabajar una reinterpretación del significado que tiene un deseo no cumplido, y hacer entender que verlo como una frustración, activa una cadena de reacciones que no le van a ayudar a hacer bien su trabajo, con lo que las opciones de que sus deseos se cumplan van reduciéndose cada vez más. En cambio, si en lugar de frustrarse aprende a aceptar un deseo no cumplido como un lance más del juego, tendrá más opciones de mantener la concentración adecuada, y por lo tanto, más opciones de éxito (ya es así sólo por el hecho de poder seguir jugando sin ser expulsado).

Si trabajamos con la CONDUCTA, podemos hacer variar el mecanismo así:

Deseo vs. Deseo no cumplido = Frustración – Conducta control (Bloqueo de la respuesta a la frustración) – Respuesta adaptada (mantenerse concentrado)

Este trabajo requiere el compromiso del jugador para practicar la aplicación de la conducta control cada vez que se sienta frustrado. Una conducta control puede ser una acción concreta, por ejemplo, recolocarse las espinilleras (si el partido está parado) o bien, si la acción de juego continúa, la aplicación de una palabra clave, que en el momento X ayude al jugador a controlar la frustración, por ejemplo a través de un grito (que signifique “fuera la rabia”) o diciéndose a sí mismo “sigue” (para mantener la concentración en el juego).

¿Qué condiciones debe tener una conducta control? 1/ Ser útil en sí misma; 2/ No ser una conducta ni rara ni extravagante; 3/ Que se pueda realizar siempre; 4/ Que dependa del jugador solamente; 5/ Que ayude a bloquear la conducta indeseada (no pueden darse las dos a la vez).

Si el jugador, cuando nota que se frustra, pasa a recolocarse las espinilleras o a darse una instrucción concreta, y esto lo practica cada vez, y cada vez, y cada vez… acabará trazando un camino diferente. Entre la frustración y la respuesta (mordisco) habrá conseguido instaurar una conducta controlada que bloquea a la descontrolada.

Lo idóneo es trabajar conjuntamente el cambio de actitud y el control de conducta, pero en ocasiones deberemos valorar qué estrategia escojemos o en qué orden las utilizamos, dependiendo del perfil de jugador con el que trabajamos (si es un jugador reflexivo, podremos trabajar bien con la actitud; si es más reactivo, mejor con la conducta), y dependiendo de los plazos que nos hayamos marcado para conseguir cambios significativos (si es a corto plazo, trabajar con la conducta es mejor; si es a largo plazo, un cambio de actitud puede llegara ser más consistente).


Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."