La trampa de Garbiñe Muguruza

La tenista de Caracas afincada en Cataluña (Tenis Barcino), Garbiñe Muguruza, firmó un 2015 de vértigo, acabando el año en tercera posición en el ranking WTA (ver resultados aquí)

Esta progresión comportó popularidad, múltiples apariciones en medios de comunicación, y claro, catapultarse en las expectativas, gracias a los mass media, que ya presentaban a Garbiñe como potencial futura número 1. (“Me veo como número 1”, ver noticia aquí).

Pero todo parece haberse torcido en el 2016. En Doha, Garbiñe explotó al perder en cuartos contra Petkovic. Se bloqueó, hasta el punto que (inusualmente) su entrenador intentó calmarla y reorientarla para intentar acabar lo mejor posible el partido. Fue en vano.

Yo no me quiero morir por una bola. Yo no.  Esto es lo que le dijo a su técnico, Sam Sumyk. Estaba claro que mentalmente no estaba preparada para luchar, y no lo estaba porque estaba convencida que no había nada que hacer. (ver reacción aquí).

Muguruza y Sumik

Más adelante, en Indian Wells, tras caer ante McHale, Garbiñe explotó de nuevo: “¿Cómo voy a calmarme? No quiero jugar más” (Ver noticia aquí).

Garbiñe parece haber caído en la trampa… La misma trampa que la llevó a manifestarse como futura número 1, ahora la lleva a verse incapaz de seguir esforzándose o a seguir compitiendo ante las dificultades de conseguir un resultado.

¿Cual es esa trampa?

Las expectativas basadas en los resultados (amplificadas por el entorno y los medios de comunicación), pueden acabar convirtiéndose en obligación de ganar. Esta presión puede activar un sentimiento de amenaza en caso de no llegar al nivel de exigencia esperado. Las expresiones más habituales de este sentimiento de amenaza son el miedo a perder y en consecuencia, el estrés, y de forma aguda el bloqueo (los dos ejemplos de Garbiñe lo son).

Pensar en tener que ganar lleva a la jugadora a no soportar el poder perder.

Y esa es la trampa. Garbiñe estaba preparada para ganar y triunfar, pero parece no estar preparada para poder perder. Se dejó llevar por las expectativas centradas en lo probable de los resultados, y no parece ahora saber adaptarse a las posibilidades reales de perder, que pueden darse en cada partido.

Y es que por muchas probabilidades que un favorito tenga de ganar, siempre existe la posibilidad que ese día pueda perder. Y si el tenista no está preparado mentalmente para asumir esas complicaciones que ese día PUEDEN PASAR, si esas complicaciones se acaban dando (un parcial 3-0, recibir varios “aces”, encadenar dos errores no forzados, etc.) y el tenista se altera por ellas, pierde la concentración, ve amenazadas sus expectativas de victoria, aparece el estrés, aumentan las opciones de errores por precipitación… y se entra en un círculo vicioso que lleva a rendir mal, y por lo tanto, a aumentar las posibilidades de derrota.

¿Cuál es el antídoto a esta trampa mental? Aunque no es nada fácil, es un proceso que lleva tiempo, y cada persona es un mundo, si se siguen estos pasos, tenistas y deportistas como Garbiñe aprenderían a ESTAR PREPARADOS PARA PODER PERDER:

  1. Pensar en las POSIBILIDADES y no en las PROBABILIDADES
  2. Ajustar EXPECTATIVAS a las posibilidades
  3. Cambiar la OBLIGACIÓN por DESEO
  4. Convertir el deseo en OBJETIVOS
  5. Generar CONSCIENCIA sobre el trabajo / logro de los objetivos
  6. Aprender a identificar ESTADOS DE DESAJUSTE
  7. Utilizar los recursos trabajados de forma consciente como arma para el REAJUSTE cuando aparecen las “turbulencias mentales”

Estar preparados para poder perder minimiza los efectos nocivos de las expectativas basadas en las probabilidades de victoria. Y esto es algo que se trabaja desde la psicología del deporte.

Detrás de esta trampa hay un montón de procesos psicológicos que explican cómo un deportista orienta su motivación, cómo se concentra, cómo se generan expectativas, cómo esas expectativas se convierten en creencias, cómo esas  creencias afectan a la confianza de una forma tramposa, como esa trampa activa el miedo, cómo el miedo se convierte en estrés, cómo el estrés afecta a la concentración, etc.

Aparte de identificar las causas y los procedimientos mentales que activan las trampas mentales, el psicólogo es la figura más habilitada para entrenar al deportista en las técnicas necesarias para gestionar esta trampa. Técnicas que van a servir para cambiar las expectativas, identificar pensamientos disfuncionales y cambiarlos, identificar estados de desajuste, saber ajustar la tensión y la concentración en momentos complicados, etc.

Lo misterioso del caso de Garbiñe Muguruza y de otros muchos deportistas (y equipos) que han caído en esta trampa, es que habiendo tanto en juego no aprovechen los recursos que la psicología pone a su alcance para tratarlo.

Autor: Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor del libro "Entrenando al entrenador..."

Una respuesta a La trampa de Garbiñe Muguruza

  1. A. dice:

    Excelente articulo que ejemplifica su conferencia “si quieres ganar, preparate para perder…” Gracias profesor!

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