Técnicas de control de impulsos (aprovechando el tema Luís Suárez…)

En el Mundial de Fútbol (Brasil 2014), durante el partido que enfrentaba la selección de Italia con la Uruguay, Luís Suárez, jugador y figura indiscutible de esta última, propició un mordisco a un defensa italiano después de no poder completar una acción que tenía posibilidades de poder acabar con posibilidades de gol.

suarez-chiellini

FUENTE: http://amenzing.com/019803/el-video-y-la-foto-que-demuestran-el-mordisco-de-luis-suarez-a-chiellini/

Esta no era la primera vez que Luís Suárez mordía a un contrario. Ya había sucedido otras dos veces, siempre fruto de una reacción a una frustración mal controlada. Pero a diferencia de las otras dos ocasiones, esta vez la FIFA le ha aplicado una sanción ejemplar, hasta el punto que el propio agredido (Chiellini) ha manifestado que el castigo era desproporcionado.

No sé si esta medida habrá ayudado a Luís Suárez o a sus asesores para que el jugador, nueve días después de la agresión, haya pedido perdón públicamente y haya manifestado su compromiso que este tipo de conductas no volverán a pasar. Sea como sea, está claro que la falta de control de impulsos es un problema que Luís Suárez debe resolver, ya que después de tres episodios, cualquier recaída podría ser definitiva para su reputación como jugador.

¿Qué provocan estos impulsos?

Estos días se ha escrito y hablado mucho acerca de esto, aprovechando el tirón mediático de este jugador. Las ideas más repetidas han sido:

Impulsividad y falta de autocontrol. Estamos hablando de un jugador cuya personalidad es precisamente la de “tener hambre”, la de ser ambicioso y competitivo en extremo. Esto no es malo en sí mismo, excepto si el jugador no sabe reprimir la frustración al no ver sus deseos cumplidos. Y parece que este es el caso.

Falta de límites en su educación (y en su entorno). Si una persona recibe una educación en la que no se ponen suficientes límites, sin vivir situaciones de frustración, pierde oportunidades de desarrollar convenientemente la capacidad de autocontrol. Quizás no podemos hacer muchas conjeturas acerca de su educación infantil, pero ahora mismo estamos viendo como, lejos de reprenderle por haber sido expulsado del Mundial, sus seguidores le siguen animando y jaleando, empezando por el Presidente de Uruguay (que estaba entre la multitud de los seguidores que esperaban al jugador en su regreso anticipado desde Brasil). En lugar de castigarle, están reforzando una imagen ligada a unas acciones agresivas, que no ayudan al jugador a entender la necesidad de tener que controlarse. Mientras el jugador no reciba mensajes claros por parte de todos los agentes sociales, el mensaje no calará profundamente. Esta vez, la FIFA lo ha hecho, pero sus seguidores no. Y estamos por ver si los clubes que lo pretenden para la temporada que viene, harán algún movimiento en este sentido.

¿Cómo controlar los impulsos?

El castigo es una consecuencia negativa que se aplica sobre una persona esperando no haga de nuevo una conducta negativa. Aunque puede tener algún efecto (puede ayudar al jugador a ver que tiene un problema, quizás le convence de  la necesidad de cambiar…). Un castigo puede ser aplicado por parte de diferentes agentes (la FIFA en este caso). pero seguramente no será suficiente: habrá que hacer alguna cosa más para ayudar al jugador a qué aprenda a controlar esos impulsos.

Lo más efectivo en estos casos no es convencer al jugador (aunque no es malo intentarlo) sino que hay que ayudarle a trazar un nuevo camino, entre sus pensamientos /emociones y sus conductas. Instaurar un nuevo mecanismo o forma de funcionar. Este trabajo es el que corresponde a un psicólogo.

Hasta ahora el mecanismo era:

Deseo vs. Deseo no cumplido = Frustración – Ira – Respuesta desadaptada (Mordisco).

Si trabajamos con la ACTITUD, podemos hacer variar el mecanismo así:

Deseo vs. Deseo no cumplido = Aceptación (como lance del juego) – No alteración – Respuesta adaptada (mantenerse concentrado)

Este trabajo requiere cierto tiempo; requiere revisar lo pasado y aprovechar cualquier situación que sobrevenga para trabajar una reinterpretación del significado que tiene un deseo no cumplido, y hacer entender que verlo como una frustración, activa una cadena de reacciones que no le van a ayudar a hacer bien su trabajo, con lo que las opciones de que sus deseos se cumplan van reduciéndose cada vez más. En cambio, si en lugar de frustrarse aprende a aceptar un deseo no cumplido como un lance más del juego, tendrá más opciones de mantener la concentración adecuada, y por lo tanto, más opciones de éxito (ya es así sólo por el hecho de poder seguir jugando sin ser expulsado).

Si trabajamos con la CONDUCTA, podemos hacer variar el mecanismo así:

Deseo vs. Deseo no cumplido = Frustración – Conducta control (Bloqueo de la respuesta a la frustración) – Respuesta adaptada (mantenerse concentrado)

Este trabajo requiere el compromiso del jugador para practicar la aplicación de la conducta control cada vez que se sienta frustrado. Una conducta control puede ser una acción concreta, por ejemplo, recolocarse las espinilleras (si el partido está parado) o bien, si la acción de juego continúa, la aplicación de una palabra clave, que en el momento X ayude al jugador a controlar la frustración, por ejemplo a través de un grito (que signifique “fuera la rabia”) o diciéndose a sí mismo “sigue” (para mantener la concentración en el juego).

¿Qué condiciones debe tener una conducta control? 1/ Ser útil en sí misma; 2/ No ser una conducta ni rara ni extravagante; 3/ Que se pueda realizar siempre; 4/ Que dependa del jugador solamente; 5/ Que ayude a bloquear la conducta indeseada (no pueden darse las dos a la vez).

Si el jugador, cuando nota que se frustra, pasa a recolocarse las espinilleras o a darse una instrucción concreta, y esto lo practica cada vez, y cada vez, y cada vez… acabará trazando un camino diferente. Entre la frustración y la respuesta (mordisco) habrá conseguido instaurar una conducta controlada que bloquea a la descontrolada.

Lo idóneo es trabajar conjuntamente el cambio de actitud y el control de conducta, pero en ocasiones deberemos valorar qué estrategia escojemos o en qué orden las utilizamos, dependiendo del perfil de jugador con el que trabajamos (si es un jugador reflexivo, podremos trabajar bien con la actitud; si es más reactivo, mejor con la conducta), y dependiendo de los plazos que nos hayamos marcado para conseguir cambios significativos (si es a corto plazo, trabajar con la conducta es mejor; si es a largo plazo, un cambio de actitud puede llegara ser más consistente).


Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

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