¿Obligación de ganar… o deseo de ganar?

El 29-3-2014, en la Liga Endesa de baloncesto, se enfrentan Valladolid y Bruixa d’Or Manresa, último y penúltimo clasificados respectivamente. Por tanto, ambos equipos con mucha necesidad de ganar. En los medios aparecen noticias como esta: “Comenge (entrenador de Manresa) impone la OBLIGACIÓN DE GANAR a sus jugadores” (http://www.naciodigital.cat/manresainfo/noticia/42671/comenge/imposa/obligacio/guanyar/seus/jugadors).

El partido acabó con el resultado de Valladolid 88 – Bruida d’Or Manresa 76. El Valladolid ganaba así su tercer partido en 25 jornadas, mostrándose “enchufados ante un rival hoy desconcertado, confundido y perplejo” (http://www.acb.com/redaccion.php?id=102547).

Otro ejemplo. El 17-4-2016, de nuevo en la Liga Endesa, se registra un resultado de escándalo: Gipuzcoa Basket 79 – Valencia 121 (http://acbtv.acb.com/video/9515-lacb-20152016-liga_regular-28-247-valencia_basket_se_da_un_festin_en_donostia). Este partido venía precedido por la campaña publicitaria del Gipuzcoa en la que se apelaba a la obsesión por ganar (https://www.youtube.com/watch?v=pFBQz7U1sbk&feature=youtu.be).

Una vez más, se demuestra que la obligación de ganar no es una estrategia psicológicamente adecuada, ya que genera una expectativa centrada sólo en la posibilidad de un resultado positivo, y si las cosas se tuercen, en lugar de aceptarlas como un lance más del juego, los jugadores se frustran, se estresan, se desconcentran, y en consecuencia, su rendimiento baja.

Por eso es necesario cambiar la obligación de ganar por el deseo de ganar.

CAMBIAR LA OBLIGACIÓN POR EL DESEO

Extracto del libro de Joan Vives Ribó “Entrenando al entrenador. Ideas y trucos para una comunicación constructiva y eficaz”, Editorial Bubok (http://www.bubok.es/libros/208041/Entrenando-al-entrenador-Ideas-y-trucos-para-una-comunicacion-constructiva-y-eficaz)

Una de las primeras tareas de las que me ocupé en el Ricoh Manresa cuando me contrataron en la temporada 2006-07 fue controlar todas las expectativas que se habían generado sobre volver a recuperar la categoría perdida, eso es, ascender a la Liga ACB. El “tener que subir a la Liga ACB” les estaba matando. Al llegar las primeras derrotas, la presión fue salvaje. No se salvó ni el entrenador, al que despidieron por malos resultados. Entonces, el entrenador ayudante, Jaume Ponsarnau, al coger las riendas del equipo, quiso contar con mi asesoramiento. Estuvimos de acuerdo en la necesidad de cambiar la expectativa, y prohibimos el uso del término ACB. Incluso aconsejamos retirar unos paneles publicitarios en los que se mencionaba que el objetivo era la ACB. No. A partir de entonces, el objetivo de resultado era clasificarse para los play off de ascenso, eso es, conseguir al menos la octava plaza al final de la liga regular. Conseguimos que directivos, entrenadores y jugadores hicieran suyo ese mensaje, y entre todos se transmitió esa idea conjunta a la prensa, y consecuentemente a los seguidores. También se consiguió cambiar las expectativas de “tener que ganar” el partido por “querer ganar”. Así conseguíamos estar centrados en el deseo y no en la obligación, y esto ayudaba al equipo a estar preparado y adaptarse a las dificultades. También conseguimos que los jugadores aprendieran a estar centrados en el presente, sin frustrarse por errores pasados, y sin nervios por las incertidumbres del futuro. Terminó la liga regular y el equipo se clasificó para los play off. Entonces tuvimos miedo que se volviesen a disparar otra vez las expectativas de ascenso. El mensaje “oficial” para controlar esto, ya desde el inicio de los play off fue el siguiente: “Queremos estar preparados para tener opciones de ganar los once partidos” (el número máximo que podíamos llegar a jugar). Con este mensaje, que conseguimos hacer extensible a todo el entorno, pretendíamos transmitir que queríamos ganar (no que teníamos que ganar), y que estábamos preparados por si las cosas se complicaban y las eliminatorias debían jugarse hasta el final (5+5+1 partidos). Todo este trabajo sirvió para ajustar las expectativas y adaptarlas a la motivación que queríamos para el equipo. Y dio resultado. En cuartos de final se ganó 3-0 contra Los Barrios y en semifinales también 3-0 al Ciudad de Huelva, a pesar de jugar con el factor campo en contra. Ya se había conseguido el objetivo de subir a la ACB (¡sin mencionarlo!), pero quedaba la final a partido único contra el León (además en su casa), una final puramente testimonial, pero para la cual también estábamos preparados. Ganamos también la final y consecuentemente la Liga LEB. En total, el equipo tuvo una racha de 18 partidos ganados entre los últimos 22 (incluyendo los últimos 7 partidos decisivos). El éxito se fraguó gracias a no pensar en el número de victorias necesarias ni en lo que estaba en juego, sino gracias a mantener el deseo de ganar partido a partido, y estar centrados en el presente, en el aquí y ahora. Y esto fue posible gracias a poder controlar las expectativas y ponerlas en línea con el tipo de motivación y concentración que más convenía al equipo.

Celebración ascenso a Liga ACB

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."

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