Diferencias entre psicología y coaching

El coaching es psicología, pero la psicología es más que coaching

Un coach es experto en tecnología comunicativa para hacer descubrir los objetivos y acompañar al cliente en el compromiso de lograrlos. En este sentido, el coaching es una herramienta metodológica más de la psicología, aunque por las vicisitudes del mercado la etiqueta coaching se ha hecho un hueco fuera de la psicología, cosa que ha permitido que personas no graduadas en psicología ofrezcan los servicios de coaching gracias a diferentes certificaciones emitidas por las propias empresas de formación.

Un psicólogo ofrece las garantías de una formación universitaria y de formar parte de un colectivo con un Colegio Profesional desde donde se marcan las directrices éticas y deontológicas, cosa que asegura al cliente la seriedad y profesionalidad del servicio.

El psicólogo está entrenado por defecto en las técnicas comunicativas y de entrevista, pero además y a diferencia del coach no psicólogo, tiene conocimientos de los procesos psicológicos, cosa que le permite interpretar mejor la personalidad del cliente o los mecanismos mentales que le acompañan en los problemas que motivan la consulta.

Pero hay más ventajas. El psicólogo, a diferencia del coach (si ejerce el Coaching de forma rigurosa), puede ofrecer al cliente diferentes metodologías de intervención, de acuerdo a su enfoque. Puede prescribir tareas, aconsejar o dar pautas de actuación, entrenar habilidades o recursos, etc., en definitiva intervenir de forma directa. Si usted acude a un coach no psicólogo que interviene directamente sin limitarse a sugerirlo a partir de la conversación, cuidado porque puede que se esté extra-limitando haciendo cosas por las que no está preparado.

El problema radica en la forma de vender el coaching. Mientras la Psicología se rige por los principios formales marcados por el Colegio profesional, el Coaching tiene la libertad propia de una profesión no regulada formalmente, lo que provoca que los coaches no psicólogos ofrezcan servicios por los que no están preparados, usen testimonios “sospechosamente” favorables, y utilicen tarifas a menudo desmesuradas, más como estrategia de marketing que no correspondiéndose a la calidad del servicio y la experiencia del profesional.

Por todo ello… SI USTED BUSCA UN COACH, ASEGÚRESE QUE SEA PSICÓLOGO!!!

Falsas diferencias entre coaching y psicología

El marketing utilizado por los coaches no psicólogos está orientado a identificar falsas diferencias entre coaching y psicología. Si ustes lo piensa bien, es normal que lo hagan, ya que cualquier persona con sentido común que quisiera trabajar los aspectos psicológicos para mejorar su situación o solucionar algún problema, no se pondría en manos de alguien no suficientemente formado.

Vamos a ver cómo lo hacen, o qué argumentos esgrimen. Para ello me remitiré al artículo “Psicología y coaching: ¿reflexión y acción?”, del Dr. Alejo García-Naveira (Coordinador Grupo Psicología del Deporte, Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Presidente Asociación Española de Psicología y Coaching Deportivo).

  • “En el Coaching no se dice al cliente lo que tiene que hacer”: tampoco esto es propio y definitorio de la Psicología en su conjunto; depende del enfoque que se adopte. Como sabemos, los hay más y menos directivos, destacando entre estos últimos el enfoque Humanista.
  • “En el Coaching no se buscan ni analizan causas del pasado; se centra en el futuro”: igualmente, esto depende del enfoque psicológico que se adopte; tampoco el enfoque Cognitivo-Conductual o el propio enfoque Humanista se centran en buscar causas del remoto pasado del individuo.
  • “El Coaching no es terapia”: tampoco lo es parte del ejercicio de la Psicología, por importante que aquella lo sea. Por si no lo supiéramos ya, basta con remitirse a la publicación del COP sobre “Perfiles profesionales del psicólogo”: ¿acaso es función principal del psicólogo/a hacer terapia en Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, en Psicología de la Actividad Física y del Deporte, en Psicología de la Educación, en Psicología Jurídica, en Psicología del Tráfico y de la Seguridad Vial…?
  • “En Coaching se desarrolla un número limitado de sesiones, habitualmente pactado”: de nuevo parece estar pensándose exclusivamente en que la Psicología es Psicoanálisis, con un elevado número de sesiones. Sabemos, igualmente, que otras perspectivas siguen un número mucho más reducido de sesiones: enfoque Cognitivo-Conductual, Terapia Breve, etc.
  • “El coaching es más flexible, permitiendo el uso del teléfono, el e-mail, las videoconferencias, etc.”: no es nuevo en Psicología atender al cliente a través de medios alternativos a los ya habituales (despacho). Si necesitas un consejo o apoyo, si te encuentras lejos o no tienes tiempo o necesitas hablar, hay empresas que se dedican a ofrecer este servicio. Las nuevas tecnologías se han integrado en prácticamente todas las áreas profesionales de la sociedad y, en consecuencia, no benefician ni validan exclusivamente al coaching.
  • “El coach es un igual, a diferencia del psicólogo, que es un experto”: sólo un acto de extrema ingenuidad (si no de aviesa intención) permitiría hacer este tipo de afirmación. Las sesiones que mantienen coach y coachee no dejan de ser situaciones sociales en las que el primero influye sobre el segundo (comoquiera que lo haga), de ahí que sea considerada una forma de liderazgo; y un líder no es “igual” que un seguidor, tiene diferente estatus en dicha situación, es quien lleva las riendas de la misma, tal como se supone que debe hacer un coach con sus preguntas. Pero, por si no bastara con recurrir a estas mínimas nociones básicas de Psicología Social, conviene recordar que el coach pertenece habitualmente a una organización con ánimo de lucro que vende su “experiencia y profesionalidad” en esto del coaching y, en todo caso, el coach cobra por sesión (en ocasiones hasta cuatro o cinco veces lo que se cobra en una sesión de terapia habitual) y por los “servicios prestados”. De hecho, en la propia definición de coaching que da la Internacional Coach Federation, se habla de una “… relación profesional continuada…” Bajo estas circunstancias, resulta cuando menos un sarcasmo considerar al coach como un “igual”.

(…)

  • “El coaching, a diferencia de la Psicología, se centra en el futuro, en lo consciente y en la brevedad”: por ejemplo, las intervenciones basadas en Modificación de Conducta ni se centran en el pasado, ni en el inconsciente, ni suponen años de dependencia. Tampoco otros enfoques.
  • “En el Coaching se da importancia a las creencias, a los “modelos mentales” y su incidencia en las emociones y la conducta”: son muchas las referencias que se pueden aportar tanto desde la teoría social cognitiva en general, como desde los trabajos más específicos de Rotter sobre el locus de control, de Kelly sobre los constructos personales, de Dweck sobre las llamadas “teorías implícitas”, de Bandura sobre la autoeficacia o de Ellis sobre las creencias racionales/irracionales, entre otras.
  • “En el Coaching se trabaja principalmente para el desarrollo y bienestar personal y profesional”: ambos no dejan de ser propios de un amplio conjunto de intervenciones psicológicas en múltiples áreas o ámbitos de aplicación. Entre sus antecedentes clásicos no podemos olvidarnos, entre otros, del concepto de autorrealización de Maslow, proceso a través del cual la gente se esfuerza en aprender, crear y trabajar para alcanzar su mayor potencialidad.
  • “El Coaching es un método exclusivo”: decir que tampoco es novedoso ni exclusivo. El diálogo o debate socrático juega un papel destacado en la Terapia Racional Emotivo-Conductual de Albert Ellis, por no hablar de las importantes coincidencias que tienen a nivel conceptual (énfasis en las creencias, visión constructivista, empatía…), aunque ésta ofrece una técnica más eficaz para modificar las creencias. O las obvias similitudes con el enfoque Humanista de Carl Rogers: por ejemplo, la consideración del cliente como alguien con potencial para desarrollarse a partir de sus propios recursos siempre y cuando se generen las condiciones adecuadas; o el concepto de “aceptación positiva incondicional”, que enfatiza la comprensión empática y la aceptación de sentimientos, y permite que sea el cliente quien dirija la entrevista mientras el profesional intenta reflejar y aclarar los pensamientos y sentimientos que surgen. O bien las coincidencias con la Terapia Breve de la escuela de Palo Alto o los programas de “enseñar a pensar” y “enseñar a aprender”, por citar sólo algunas. Aplicaciones todas ellas que, en el mejor de los casos, cuentan con más de medio siglo de vida.

La visión excluyente que se promueve desde estos sectores parece estar “cogida con alfileres”. Ninguno de estos “argumentos” es suficiente para diferenciar la Psicología del coaching. Por no hablar del hecho en sí de que comparar el coaching (una herramienta o filosofía de desarrollo) con la Psicología (una profesión en toda regla, con multitud de conocimientos y recursos de intervención en múltiples áreas), esto es, el hecho de ponerlos al mismo nivel, no deja de ser un brindis al sol.

En todo caso, el por qué de este interés diferenciador puede obedecer a factores diversos: bien a un desconocimiento absoluto de lo que es la Psicología o a una imagen totalmente distorsionada de la misma, bien a intereses puramente comerciales, o a ambos a la vez. Lo cierto es que, de una manera u otra, la imagen de la Psicología está una vez más en juego. No sólo aparece de nuevo el fantasma del intrusismo, sino que expertos y organizaciones con prestigio adquirido en ámbitos de relieve se permiten hablar de lo que la Psicología es y no es, presentándola a los profanos como lo que era
hace un siglo. Así, en resumidas cuentas, el coaching acaba por mostrarse como algo moderno, positivo, con alta validez aparente y orientado al futuro, frente a la Psicología, asociada exclusivamente a problemas o trastornos personales, centrada en lo negativo y orientada al pasado. A partir de aquí, es obvio que contar con los servicios de un coach
conllevaría una mayor deseabilidad social que contar con los de un psicólogo.

(Puede consultar el artículo completo siguiendo el enlace: http://www.aepcode.es/archivos/Psicologia_y_coaching.pdf)

Ah! Y recuerde… SI USTED BUSCA UN COACH, ASEGÚRESE QUE SEA PSICÓLOGO!!!

Joan Vives Ribó
Psicólogo del deporte
Autor de "Entrenando al entrenador..."
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21 respuestas a Diferencias entre psicología y coaching

  1. Alejo dice:

    Gracias Joan por tenerme presente
    Es necesario que nuestro colectivo ponga orden a todo esto
    Un abrazo

    • joanvives dice:

      Gracias Alejo. Tu artículo es para mí una muy buena referencia donde situarnos a la hora de explicar y posicionar el coaching respecto la psicología, y me alegro de haberlo podido difundir como se merece.

  2. Con todo mi respeto, no puedo estar más en desacuerdo. Coaching y psicologia tienen muy poquito que ver. La última frase con que se cierra este comentario deberia ser: si necesita un coach, busque un coach; si necesita un psicologo, busque un psicólogo. Llevo 15 años dedicada a la práctica profesional del coaching para directivos, basado en el desarrollo de competencias directivas, no soy psicóloga, ni falta que me hace: le puedo asegurar que tengo una muy buena trayectoria profesional. Sí es cierto que el mundo del coaching está absolutamente caótico: en buena medida son los psicólogos los que han invadido este campo. Y me parece gravisimo confundir y mezclar una práctica profesional con otra.
    Su articulo, por otra parte, me ha parecido interesantísimo, muy revelador, bien escrito y documentado. Creo que ustd tiene en la cabeza una cosa que hay quien llama coaching, en efecto, pero que en realidad no lo es.
    En cualquier caso, creo que tanto a la ciecia de la Psicología como a la práctica del coaching les conviene mucho velar por la profesioanlidad de quienes la ejercen, o dicen ejercerla. Y, sobre todo, que ninguna persona que contrate un servicio, sea el que sea, se sienta defraudada, engañada o timada. La Psicologia lo tiene más facil: años de academia y profesion avalan su título. Yo, por si acaso, no pongo en mis tarjetas que soy coach, la verdad es que me da vergüenza…
    Un cordia saludo
    Pilar

    • joanvives dice:

      Gracias por su aportación a este debate. Como usted intuye, el Coaching al que me refiero es el que aborda temas personales (Life Coaching) y por lo tanto se trata en realidad de Psicología, y por ello mi posicionamiento acerca de qué tipo de coach puede realizar mejor esta trebajo, si el coach sólo formado en la metodología comunicativa o el coach psicólogo con todo el background que le hace entender los procesos mentales que subyacen a la problemática o a la demanda del cliente.
      También estoy de acuerdo con usted que el Coaching Ejecutivo que usted desarrolla está sufriendo en sus propias carnes la publicidad insaciable y perversa que muchos coaches o empresas de Coaching ofrecen. Por eso le entiendo cuando decide retirar la etiqueta “coach” de sus tarjetas por la confusión que se está generando. El Coaching Ejecutivo lleva mucho más tiempo trabajando de forma rigurosa que el Life Coaching. Además, los coaches ejecutivos acostumbran a ser profesionales que conocen perfectamente los mecanismos empresariales, financiaros y organizativos, por lo que pueden actuar a partir de una buena base de conocimiento y ecperiencia. Esto es exactamente lo que pedimos para los que desarrollan Life Coaching, que conozcan los mecanismos mentales, psicológicos, por los que un individuo interpreta la realidad y se maneja en ella. Y la mejor garantía para demostrar este conocimiento es estar graduado en Psicología. Este era mi posicionamiento original, y espero haber aclarado los puntos de confusión.

  3. Juanjo dice:

    Por fin alguien pone algo de cordura en este desatado mundo del comportamiento humano. La única razón que se me ocurre, por la que los “expertos” en COACHING quieran desvincularse de la psicología, es el temor a ser acusados de intrusismo laboral. Pero como tu bien apuntas si hablamos de patrones de conducta, no podemos desvincularnos de la ciencia que hace 120 años que lo estudia. No me imagino que naciera un grupo de expertos en operanciones de fémur, que manifestarán no ser médicos y que dicho colectivo (regulado y colegiado, por cierto) no sólo se quedara callado, sino que además hicieran los cursos de 6 meses de estos nuevos expertos para ampliar su bagaje profesional. Cualquier colectivo se llevaría las manos a la cabeza después de las afirmaciones de algunos, que no todos, indocumentados que se autoproclaman expertos del coaching.
    Eso sí, no les niego su capacidad para ocupar un nicho de mercado, en el rendimiento organizacional, en el que los psicólogos no hemos sido capaces de introducirnos comercialmente.
    Enhorabuena, Joan

  4. Javier dice:

    Habiendo estudiado ambas ..hago uso del derecho de estar totalmente en desacuerdo con el articulo…quien afirma que el coaching lo debe hacer un psicologo o quiere defender, sin que nadie lo ataque a la psicologia,,o desconoce profundamente los fundamentos del coaching…que hay coaches absolutamente poco serios,,,de acuerdo…al igual que psicologos…pero no podemos confundir dos paradigmas y abordajes por completo diferentes,,,propongo profundizar sobre el coaching ontologico y sera muy claro establecer las diferencias abismales ..ademas de valorar cada una de las disciplinas por lo que aportan y dejar de enfrentamientos que pertenecen al pasado y solo generan divisiones…

    • joanvives dice:

      Gracias Javier por participar del debate. Tienes razón cuando dices que el coaching no DEBE hacerlo un psicólogo. Lo que yo defiendo es que es PREFERIBLE, porque es alguien que está formado académicamente con los conocimientos que le permiten entender los mecanismos psicológicos del cliente, y de esta manera ejercer el coaching de una forma mejor orientada, desde mi manera de ver las cosas. Y me reafirmo en que un proceso de coaching realizado por coaches no psicólogos puede ser muy útil y ayudar perfectamente a la persona que lo realiza, aunque debe ser muy difícil no traspasar la barrera de lo que es propiamente hacer coaching, y sí en cambio debe ser muy tentador pasar a aconsejar, asesorar, prescribir, interpretar… con lo cual ya no es coaching, sino que se entra en el terreno de la intervención psicológica, con lo cual pasa a ser intrusismo. Mantener esa raya y no traspasarla sólo lo pueden hacer los grandes profesionales del Coaching que saben exactamente lo que les compete a ellos. Pero si analizamos las páginas web, los anuncios o las intervenciones de coaches no psicólogos en publicaciones divulgativas, es evidente que en la mayoría de ocasiones no es así.

    • Alejo dice:

      Hola a todos, Estas son algunas pregunta para los No psicologos: ¿que formacion tienes o conocimientos para definir que es o que hace la Psicologia? ¿Cuantas escuelas o lineas de intervencion hay en Psicologia? ¿en que se basa y que hacen cada una de ellas?
      Yo soy psicologo y estoy formado en coaching ontologico y rescato diferentes aportaciones de las escuelas Europea y Americana.
      El origen del termino, aunque podriamos mirar mas atras, viene del deporte (coach) aunque la estrategia (fundamentos, habilidades, fases, etc.) viene de la Psicologia.
      Ademas, cuando aplicas coaching, se produce un cambio comportamental en el cliente (pensamientos, emociones y conducta), y esto representa una estrategia psicologica en modificacion de la conducta, lo hgas como lo hagas.
      Tambien diferenciar entre la aplicacion profesional del coaching y las habilidades de coaching. En la primera, deberia ser aplicada por el psicologo con formacion en coaching (profesion legal) y la segunda puede ser aplicada por cualquier persona que quiera ampliar su repertorio de liderazgo (profesional por su puesto de trabajo y no por el coaching).
      Es verdad que hay un vacio que se ha producido y que los propios psicologos hemos dejado que sucediera, en los que ahora podriamos estar 100 años debatiendo, aunque las investigaciones confirman lo anterior expuesto.
      Creo que la Psicologia como profesion sanitaria y con el marco legal que tiene, puede ser una puerta que en un futuro marcara la distancia o las bases entre una y otra postura.
      Que tengan un buen dia
      Alejo

  5. Eva Montero dice:

    Enhorabuena también por mi parte. Totalmente de acuerdo con tu planteamiento de las diferencias entre psicología y coaching, y con la contestación que le has dado a la coach empresarial. Yo soy psicóloga especialista en clínica y en deporte, con lo cual considero que poco me puede aportar el coaching, dado que es una mezcla (para mí) de “Habilidades del terapeuta” y la psicología del deporte. Y hay un problema que me preocupa más que el debate entre coaching y psicología: son las personas que acuden a una sesión de coaching pensando que sólo van a entrar en el tema de lo laboral y que les van a ayudar a mejorar y de repente se encuentran con que empiezan a meterse en temas personales y en buscar sus puntos flacos. A mí me han venido pacientes de clínica “rebotados” de un coach, porque no entienden a qué viene meterse en temas personales si estamos hablando de lo laboral. No quiero ser mal pensada, pero me suena a “te voy a demostrar que soy muy bueno porque me meto en tus entrañas” pero el problema es que una vez dentro no se preocupan de ayudarte a arreglar esos problemas. Y cuando topan con una persona a la que no saben como tratar (estoy hablando de coach no psicólogos) te parten por la mitad y se van (esto es así, tal cual me lo han contado mis pacientes).
    He visto también tu intervención en El País, que has tenido que hacer un comentario para aclarar tu postura. A mí me pasó algo parecido en La Vanguardia, hablando del dopaje y la sociedad. No pude rectificar porque era la edición impresa, pero la verdad es que me quedé bastante mosqueada al ver utilizados mis comentarios de forma que “encajaran” en la idea que quería transmitir el artículo, como ha pasado contigo que según veo lo que querían era fomentar el coaching.
    Gracias por el artículo, tienes una seguidora más en tu blog.
    Un saludo.
    Eva Montero.

  6. Eva, la coach empresarial tiene nombre, y no soy coach empresarial, sino ejecutiva, alogo bastante diferente. Estoy por completo de acuerdo con Javier. En cambio me sorprende, Eva, que por ser psicologa clinica y de deporte consideres que ya lo sabes todo sobre coaching. Ese es el problema de muchos psicólogos: lo dan todo por sabido, y ni siquiera se molestan en informarse. Yo no trto temas personas ni retoco a nadie. Trabajo con las personas para desarrollar su potencial en términos de competencias directivas, hago un diagnóstico previo y uno posterior, pacto el número de sesiones y cobro únicamente si se ha producido un avance en las competencias directivas planteadas en el plan de desarrollo. En 15 años de actividad profesional no he dejado de cobrar ni una sola vez.
    Por supuesto, en ocasiones me encuentro ante personas que lo que manifiestan esalgun tipo de patología o problemas de otro tipo que trascienden con mucho mi trabajo como coach. En esos casos, y con un respeto profundo hacia la profesión del psicólogo, psiquiatra o o cualquier otro profesional (respeto que pocos psicologos parecen mostrar por l profesion del coach) derivo a estas personas a alguno de los profesionales que conozco y cuyo desempeño y profesionalidad puedo avalar. ¿Hay algo de malo en ello? Más bien me parece que es todo lo contrario.
    En mi opinión, un coach puede haber estudiado Psicología, Ingeniería Industrial o Geografía e Historia: lo que importa es que se haya formado como coach. Pero desde luego, ninguna titulación académica per se da “licencia para hacer coaching”.

    • joanvives dice:

      Primero de todo, gracias de nuevo por participar en el debate. Creo que debemos centrarlo en el Life Coaching o Coaching Deportivo, que son los que más relación tienen con la psicología y en los que se dan más casos de intrusismo. Desde mi opinión, el llamado Life Coaching (o toda la implosión de Coaching para todo) está haciendo daño a los profesionales que como usted hace años se dedican de forma profesional y con resultados al Coaching Ejecutivo. En el Coaching ejecutivo se tienen más claros los ámbitos de intervención y los límites con la psicología. Quizás ha sido culpa mía no contextualizar bien el ámbito del debate.

  7. Este artículo, no solo me parece tendencioso y oportunista, sino también, siempre desde mi humilde atalaya, lo considero cobarde, porque solo revela temor.
    Nunca, en mis reiterados intentos por encontrar ayuda y profesionalidad entre los licenciados en psicología, supuestamente avalados por la sobrevalorada “universidad”, han sido capaces de conectarme con lo que verdaderamente soy. Son hechos objetivos y verificables, de hecho una psicóloga casi me condujo a quitarme mi preciosa vida, a base de etiquetarme con sus “palabros”.
    Mi coach certificada, sin embargo, me recuerda que yo soy la única experta en mi propia vida, me guía con cuidado y cariño hacia mi interior, donde radican mi solaz y mi paz, el único lugar del universo donde se encuentran MIS respuestas a MIS dificultades. Allí, dentro de mí, identifico mis propios recursos y siento como tomo las riendas de mi vida. Conectada conmigo misma, me siento en paz, libre y abundante; capaz y agradecida.
    ¿Tendrás, al menos, la osadía de publicar este comentario?
    Si lo consigues, agradécetelo a ti mismo.

    • Se puede decir mas alto, pero no mas claro. De todas formas, todo esto no es mas que una estrategia para darse publicidad, no es un debate serio: no le demos más cancha…

      • joanvives dice:

        Si queremos un debate serio hablemos de los posicionamientos, de las ideas, y no personalicemos. Podemos discutir sobre nuestras opiniones describiéndolas sin juzgar, sin interpretar y sin utilizar tonos ofensivos.

        Estoy de acuerdo en que no debemos aprovechar este debate para darnos publicidad, ni hablar de nosotros, ni de como trabajamos, ni de nuestros resultados, ni de cómo cobramos.

        Pero aprovecho para comentar el tema de la publicidad, ya que usted lo ha mencionado. La tendencia habitual en las páginas web de coaches no psicólogos es la de ofrecer resultados extraordinarios y de garantizar cambiar la vida del cliente que realice un proceso de Coaching. ¡Ahí es nada! También es habitual el uso de nombrosos testimonios que sospechosamente hablan maravillas del proceso y del profesional. Compare esto con la mayoría de páginas web de psicólogos, donde no se prometen resultados y donde no se utilizan a los clientes como ganchos. Si hiciéramos esto nos denunciarían, porque el código deontológico nos lo prohibe.

      • alejo dice:

        Hola, en mi opinión, el debate venía bien encaminado hasta que una persona hablo de su experiencia (real o imaginaria) generalizando y descalificando.
        Estoy de acuerdo que para hablar de lo que es o no la Psicología, lo más fiable es ser psicólogo (facultad/ universidad).
        En mi caso, soy psicólogo y con formación en coaching (Ontológico/ Deportivo), y con todo respeto quiero compartir las siguientes cuestiones desde una perspectiva científico-profesional:
        – Origen del término (coaching/ coach): ámbito del deporte
        – Origen de los fundamentos del coaching: Principalmente de la Psicología (sin olvidarse que la Psicología proviene de la Filosofía y de otras fuentes) y de otras áreas del saber (p.e. Mayeutica). Sin los fundamentos de la Psicología Positiva, Humanista, Deportiva, entre otras, el coaching no existiría como tal.
        – El coaching opera en el comportamiento de las personas (cognición, emoción y conducta). Se le considera una estrategia de intervención psicológica en modificación de la conducta (se haga como se haga).
        – Hay que diferenciar entre la aplicación profesional (la profesión de coach no existe legalmente) que realiza un psicólogo (profesional por ser psicólogo y no por aplicar el coaching) y las habilidades de coaching como estilo de liderazgo (uno seria profesional por su puesto y no por el coaching).
        – El psicólogo por ser psicólogo no tiene que saber hacer coaching aunque es el mejor profesional de serie para realizar un coaching de alto nivel ya que posee muchos de los fundamentos y habilidades que se requieren. Por ello, se necesita una formación específica en coaching.
        – Teniendo en cuenta estos y otros aspectos, los psicólogos tienen el derecho de defender sus derechos para evitar el intrusismo y también tienen el deber de defender los derechos de los ciudadanos (clientes).
        En fin, la ciencia y las leyes pondrán a cada uno en su lugar.

    • joanvives dice:

      Ciertamente, este artículo es tendencioso, porque habla de tendencias y no de casos particulares. Y es oportunista, porque cada vez que aparece un artículo sobre Coaching es un buen momento para explicar que las supuestas diferencias entre Coaching y Psicología no existen (porque Coaching es Psicología), y también para explicar que las diferencias están en la formación de los profesionales y las garantías deontológicas que ofrecen. Lo que no entiendo es porqué tacha de cobarde el hecho de exponer públicamente un posicionamiento.

      Comentando la experiencia que tan sinceramente ha compartido, me alegro que haya podido encontrar la línea de intervención que mejor se ha adaptado a su personalidad o a su situación, y que ahora esté bien. Sea como sea, si su coach no era psicólogo, ha cometido intrusismo, porque su caso, por lo que ha explicado, debería haber sido tratado por un psicólogo (quizás no al que acudió, claro). Afortunadamente ha ido bien, pero si no hubiese sido así, no hubiera podido denunciarlo, como sí podría hacer con un psicólogo en caso que se haya realizado mala praxis.

      La verdad es que no es fácil escoger la línea terapéutica más adecuada. Hay muchas y no todas se ajustan a según qué casos. Y es cierto que aparte de acertar o no con la línea terapéutica, también se puede acertar o no con el profesional. Hace falta más información, y por eso sería bueno que antes de empezar una terapia o un proceso de Coaching, asegurarse que la forma de trabajar y que la relación y comunicación con el profesional son adecuadas. Y en caso que no sea así, el paciente o el cliente tiene absoluto derecho a cambiar de terapeuta o de línia de intervención.

      Un Coach no psicólogo puede trabajar perfectamente y con buenos resultados a partir de la comunicación (estrategia conversacional) y la relación con el cliente, pero si el problema es clínico, el psicólogo o el psiquiatra (o a ambos) es a quien se debe acudir. A diferencia del Coach, un psicólogo tiene la potestad de intervenir porqué tiene el conocimiento avalado por estudios académicos reconocidos (los de Coach no constan en el Ministerio de Educación) y tiene los mecanismos de intervención, que cambian según la línea terapéutica. Además, como ya he dicho antes, el psicólogo ofrece garantías, porque se puede acudir a un Colegio Profesional y denunciarle si cabe por mala praxis. Algo que nunca podrá hacer con un Coach no psicólogo.

  8. Joaco dice:

    Manifiesto mi total acuerdo y apoyo a los buenos y grandes profesionales de la Psicología. El resto, que vayan a la facultad y comprenderán la diferencia entre psicología y entrenamiento…

    • joanvives dice:

      Yo creo que no es imprescindible pasar por la facultad de psicología para hacer un buen Coaching, pero siempre que el proceso de coaching se limite al acompañamiento o descubrimiento de potenciales para poder progresar hacia un estado deseado, y con ausencia de problemas clínicos o de salud. Aunque el problema no es ese; el problema es que el límite entre esto y hacer intervención psicológica es muy fino, y es muy fácil acabar traspasando la raya y por lo tanto hacer intrusismo. Y otro problema está en lo que a menudo se vende o se publicita , que va más allá de lo que un proceso de Coaching puede conseguir. Pero al no estar regulado, esto se acaba rigiendo por la ley del mercado: a ver quien da más.

  9. Eva Montero dice:

    Por alusiones, considero que debo contestar a Pilar G. Lombardiar. En primer lugar, disculpa si te mencioné como la “coach empresarial” en lugar de decir tu nombre. Tengo una amiga que es ADE y hace coaching en empresas, supongo que será coaching ejecutivo, pero tiendo a pensar en “coaching para empresas” y de ahí a “coaching empresarial”. En segundo, aclarar que no es sólo por mis conocimientos de psicología clínica y deportiva por los que considero que el coaching tiene poco que aportarme, sino porque además he acudido a jornadas sobre coaching (genéricas, no específicas de ningún tipo de coaching), a presentaciones en congresos e incluso me he leído un libro sobre coaching, que me aportó poco o nada. Es evidente que en unas jornadas y en congresos lo que se intenta es “vender” el producto, en todos los casos además estaban dirigidas a psicólogos, así pues lo normal es que muestren aquello que no conocemos para que nos decidamos formarnos en coaching. Por tanto, si en estas presentaciones no he visto nada que no sepa dudo que en un curso o máster me enseñen algo por lo que merezca perder tiempo y dinero.

    Respecto al coaching ejecutivo, más concretamente, tengo compañeros psicólogos que han realizado cursos y me han dicho que no merece la pena que me apunte porque no nos aporta nada. Ahora me pregunto yo, Pilar, qué conoces tú de la psicología para afirmar que es diferente del coaching. De cualquier forma, te felicito por tu profesionalidad y por saber hasta donde puedes llegar, de eso precisamente se está hablando en este blog, de hasta dónde puede llegar un coach. En mi comentario hablaba de los coach que se extralimitaban pasando de lo laboral a lo personal, cosa que, como comentas tú, no has hecho, con lo cual las críticas no son para ti, sino para compañeros tuyos que sí se meten en terrenos más personales, tal y como me han comentado los pacientes a los que aludo. Y la crítica es también, como dice Joan, a los “Life coach” que se publicitan como ayuda más allá de lo profesional, o a los coach deportivos que se empeñan en etiquetarnos a los psicólogos deportivos como “resolvedores de problemas” sin capacidad, según ellos, para entrenar mentalmente a una persona al objeto de mejorar su rendimiento. Ahí está el problema, y, sinceramente, a mí lo del intrusismo me puede molestar, como es lógico, pero me preocupa mucho más, como psicóloga vocacional, el daño que hacen a las personas. Fíjate que más que perjudicarme económicamente el coach a mí me ha favorecido puesto que me vino una paciente a la que había dado de alta por el daño que le había hecho una coach. Pero moralmente me parece muy reprobable que se utilicen técnicas como la que me comentó esta paciente: en media hora de sesión la coach le dijo que “tenía mucha inseguridad, baja autoestima y era la enemiga de sí misma”. Y que conste que iba para mejorar en su carrera profesional, no iba buscando que le dijeran como es.

    Dejo esta frase asimismo para Ana Sagredo, quizá tuvo la suerte de encontrar una buena coach a su modo de entender, pero no puedo evitar que me salga la vena clínica para decirle que está incurriendo en un error cognitivo: la sobregeneralización. Como a mí me ha ido mal, eso significa que los psicólogos no son competentes. Curiosamente, su intervención precisamente está mostrando aquello que queremos decir: el trabajo de su coach, aunque le haga sentir bien, no ha sido completo porque manifiesta una gran agresividad en su entrada en este blog. También se ve claramente que la labor de la coach en este caso ha estado muy focalizada en la persona, tanto que le ha hecho perder objetividad. Es muy fácil ganarse a un cliente o paciente aludiendo a sus puntos fuertes y reforzándole en todo lo bueno que tiene, eso lo sabemos muy bien los psicólogos, pero si hay traumas o problemas no resueltos estos no se van a solucionar tapándolos con una falsa autoconfianza. Y ahí es donde se necesita al psicólogo. Espero que sigas bien, Ana, pero si te surge algún problema no te lo digo por promocionar nuestra profesión, sino por ti misma: ve a un psicólogo, y si en la primera sesión no ves conexión, no sientes que te puede ayudar, vete a otro. Es lo que hace la gente que tiene una sociedad médica cuando un médico no le convence: buscar una segunda, tercera, o cuarta opinión.

    • alejo dice:

      Hola Eva, estoy de acuerdo contigo en casi todo el texto…. discrepo en la necesidad de formarnos en coaching ya que es una estrategia psicológica eficaz en modificación de la conducta (una estrategia más que tiene que seguir demostrando su eficacia y compararla con otras estrategias o los paquetes multicomponentes) y la necesidad de hacer frente al mercado laboral que es cada vez más competitivo, cambiante y específico.
      Y además, y en relación de lo que comentabas de la coach y su “diagnóstico”, un no psicólogo cómo evalúa? cómo determina si lo que le pasa es clínico o está relacionado con una cuestión sanitaria?. La intuición y la buena intención no es suficiente, hay que ser serios y rigurosos.

  10. L’articolo e’ molto interessante perche’ fa capire bene la distinzione fra psicologia e coaching, dove il coach oggi e’ una professione molto piu’ ampia e non regolata da leggi in materia

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